Ya hay PND 2019-2014, hay que leerlo

Día de publicación: 2019-05-06
Por: Azalea Lizárraga

En aras de entender las decisiones que la presidencia de la República toma y que definen el rumbo del país, bien haríamos los mexicanos en leer de cabo a rabo El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 que establece, en cierta forma, qué hará y cómo se implementarán los necesarios cambios que requiere el país para transitar hacia la Cuarta Transformación que el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a impulsar para garantizar "un modelo viable de desarrollo económico con ordenamiento político y convivencia entre los sectores sociales”, que permita que en el 2024 los mexicanos vivamos "en un entorno de bienestar”. 

Un nuevo rumbo de país planteado desde una "modernidad forjada desde abajo, entre todos y sin excluir a nadie” porque "el desarrollo no tiene porqué ser contrario a la justicia social”. ¿Será posible? Un primera interrogante que el presidente plantea lograr con base a 12 ejes rectores, todos ellos de gran importancia pero que hoy quisiera asomarme un poco al referente a "No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera” porque me parece es el que permea más en los programas contemplados en el rubro de Política Social y que tienen que ver con garantizar el derecho a la educación para todos y todas las mexicanas.

Estamos de acuerdo en la prioridad que debe tener el cambio de paradigmas para que transiten los grandes temas nacionales como la transparencia, el combate a la corrupción, la seguridad pública, el manejo de las finanzas nacionales y hasta la implementación de los grandes proyectos regionales que se supone vendrán a detonar el crecimiento de las regiones.

Lo deseable, es que lo anterior no vaya en detrimento de garantizar el derecho a la salud y la educación, derechos universales e irrenunciable garantizados por la Constitución, y  condiciones mínimas a cumplir para el bienestar social de todos los mexicanos. Qué tan mínimas, es otro dilema que habrá que resolverse en el corto plazo. Y qué decir de la ciencia y tecnología, que tampoco pueden soslayarse porque entonces estaríamos hipotecando el desarrollo sostenible del país desde ya. 

 Por una parte, vemos con satisfacción que en los programas delineados en el PND, está el otorgar apoyos a ciertos sectores de la población como discapacitados, adultos mayores,   jóvenes caracterizados comúnmente como ninis, y los provenientes de comunidades indígenas en pobreza extrema, etcétera, pero no por ello deja de preocuparnos que es una sola cobija presupuestal y los estira y afloja terminan por afectar algún sector; esperemos que no sea en rubros prioritarios para el país.

Aunque similar al programa de apoyo a los adultos mayores, aplaudimos la decisión de otorgar  pensiones a las personas con discapacidad, solo que no entendemos el por qué limitarlo hasta los 29 años de edad, cuando la discapacidad es de carácter permanente y les acompañará toda su vida. ¿Por qué no hacer las mismas consideraciones que se hacen para los discapacitados que viven en comunidades indígenas, cuyos beneficios se extienden hasta los 64 años? Y si sobreviven esta edad, ¿podrán transitar al programa de adultos mayores? Y estamos hablando de 2 mil 250 pesos bimestrales.  

Otro programa muy loable es el "Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Jua?rez” que apoya a niños y jóvenes menores de 18 años, que viviendo en pobreza extrema realizan estudios desde pre-escolar hasta nivel superior. Al está limitado el programa a una beca por familia con apoyo de 800 pesos mensuales, nos preocupan los criterios que se utilizarán para decidir a quién se le otorgará, si serán cuestiones de edad o género, sobre todo en los casos de familias numerosas.  Como no se atenderán promedios escolares, es medio predecible imaginar la decisión familiar, la niña que se quede en casa.

Uno de los programas que no acaba de convencerme del todo, es el de "Jo?venes Construyendo el Futuro”, en el que 2.3 millones de jóvenes de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan, podrán recibir capacitación laboral y apoyos mensuales de 3,600 pesos en empresas e instituciones públicas y privadas, de forma tal que puedan, después de un año como máximo, insertarse en el mundo laboral. Hasta aquí todo se ve bien. Solo esperamos que el programa defina muy bien derechos y obligaciones para ambas partes porque, ya de entrada los hay quienes consideran que su desempeño en las empresas receptoras no tiene mayores implicaciones u obligaciones para los jóvenes. De no ser así, es un arma de dos filos que puede significar mucho dinero no muy bien empleado, o ¿habrá el mismo número de empleos disponibles al finalizar el año? Lo dudamos.

"Jóvenes escribiendo el futuro” es otro noble programa de becas para jóvenes en pobreza extrema, menores de 29 años, prioritariamente indígenas, afrodescendientes o que vivan en contextos de violencia y realicen estudios superiores en forma regular y de tiempo completo, pero que en una primera etapa de su implementación se restringe a las escuelas normales, universidades interculturales, Universidad de Chapingo y Universidad Benito Jua?rez. Un beca de 4,800 bimestrales durante el programa regular, pero ¿por qué solo en estas instituciones?

Y aunque el gobierno ha expresado que las instituciones de educación superior han estado sometidas a un "acoso presupuestal sin precedentes” que, junto con el deterioro de los otros niveles educativos, ha producido una "degradación” de la calidad educativa y la exclusión de jóvenes en la universidades, no vemos cómo se pretende resolver a fondo tal problemática. 

Si bien es cierto se ha dicho que desde marzo de este año iniciaron actividades 100 "Universidades para el Bienestar Benito Juárez García” en 31 estados de alta densidad poblacional del sur del país, mismas que recibirán a 32 mil estudiantes becados con 2,400 pesos mensuales, ello no resuelve el destino de las universidades ya establecidas que han visto disminuidos sus presupuestos, afectando con ello no solo la calidad educativa sino el ingreso de más jóvenes en las mismas. 

Nuestro ferviente deseo que no sean otras cien universidades "patito” más en el contexto educativo nacional, porque finalmente no aportan mucho al desarrollo o al bienestar social de nuestro país. ¿Estamos de acuerdo?

azaleal@prodigy.net.mx
@Lourdesazalea

 

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