Acciones que impactan vidas…

Día de publicación: 2019-05-20
Por: Azalea Lizárraga

Soy de las que piensan que la efectividad de un gobierno no se mide solo por las grandes obras y/o proyectos millonarios que logran atraer a su municipio, estado o país, sino por esas pequeñas acciones –u omisiones- que definen el bienestar integral de las familias, lo que solemos llamar calidad de vida de sus gobernados, sobre todo en los rubros de salud, educación y seguridad pública. 
Claro está que si dichas acciones van más allá y logran el crecimiento económico de las regiones, de forma tal que garantice la creación de empleos –si son bien remunerados mejor- y si además se genera un desarrollo sustentable, pues ya estamos hablando de gobiernos excepcionales. 
Las condiciones generales del sistema de salud pública en México sufren de un franco deterioro. Los sistemas federales ISSTE, IMSS y Seguro Popular o los estatales como el ISSSTESON, han ido restringiendo los servicios y beneficios que prestan a la derechohabiencia, sobre todo en lo que se refiere a la calidad y prontitud en la prestación de los servicios médicos o la cobertura de medicamentos; y mucho más que lamentar si tocamos el sistema de pensiones y jubilaciones, ya que en todos los sentidos, este va de mal en peor.
En lo referente al sistema educativo, nos preocupa sobremanera la llevada y traída, parchada y violada Reforma Educativa. En especial, la calidad profesional del magisterio de todos los niveles pero, especialmente, los del nivel básico porque el ejemplo y actuar del maestro son cruciales y determinantes en los primeros años de formación del educando, no solo a nivel escolar, sino en el desarrollo de la personalidad y definición del futuro educativo de esas jóvenes mentes que son como esponjas ávidas de conocimiento y nuevas experiencias.
Para los que hemos tenido la oportunidad de tener contacto con la educación rural o la de regiones de pobreza extrema y contrastarla con las condiciones de escolaridad que reciben los niños de una ciudad como la nuestra, no deja de asombrarnos los  escenarios desproporcionales entre ambos entornos y cómo, a pesar de ello, los jóvenes logran salir adelante.
Siempre me maravilló ver a los niños caminar por la vera del camino, como hormiguitas formadas en fila india; serpenteando los trigales o maizales; corriendo y brincando por esas veredas fabricadas a fuerza de tanto cruzar por los veranos de sandía, los campos de calabacitas o tomates, con sus pasos pequeños en tamaño pero con el alma henchida de esperanza y alegría para acudir a la escuelita a encontrarse con el amiguito, la maestra y aprender otra cosa nueva que orgullosamente podían repetirle a sus padres o sus hermanitos menores.
La admiración que despierta ver a los maestros de comunidades alejadas, trabajando en condiciones  paupérrimas, con niños sentados en botes de manteca o jabas de madera, pupitres improvisados, pizarrones grises ya de tanto borrar el gis con el que dibujan las primeras letras, las tablas que hay que memorizar, los problemas y tareas que hay que resolver. 
Maestros alternando su clase entre "la lengua indígena” y el español, para que todos entiendan la lección e irlos preparando para el mundo civilizado que los espera –amenazante, a veces- más allá de sus comunidades y al que se espera puedan salir a buscar mejores horizontes de vida.
Realidades y contrates en este nuestro México y que, paulatinamente han ido cambiando en nuestro estado. Tal vez no con la prisa que uno quisiera, pero que todos esperamos mejore hasta llegar a la tan mencionada equidad e igualdad de condiciones de vida para todos los sonorenses.
Por ello, cuando la gobernadora Claudia Pavlovich se dice comprometida con la niñez y juventud sonorense, para que "todos tengan instalaciones, transporte y uniformes dignos”, y anuncia para ello la entrega de 40 camiones escolares nuevos en este ciclo escolar en apoyo a alumnos de educación básica de varios municipios de la entidad así como la entrega de útiles escolares y la distribución de uniformes escolares gratuitos que beneficiarán a más de 480 mil 600 alumnos, renace la esperanza de que algún día habrá un mejor futuro para todos.  
El anuncio de los primeros 20 camiones es para atender el traslado de 3 mil 440 alumnos de rancherías y ejidos de municipios de las zonas norte, centro, Sierra Alta, Río Sonora y sur del estado, bajo condiciones de mayor seguridad, lo que obviamente brindará mayor tranquilidad a los padres de familia y maestros de dichos municipios. 
Así que, aunque todos digamos que es obligación de los gobiernos trabajar para garantizar el bienestar ciudadano, otorguémosle una palomita cuando realmente se apliquen a hacerlo y los resultados sean palpables y de largo alcance.
Ojalá que de tantas palomitas que pudiéramos otorgarles, unas por acciones de salud, otras por educación, varias más por salud, se oyeran como palomitas de maíz en el cine, todas ellas tronando al unísono… un verdadero concierto que nos alegraría la vida. 

azaleal@prodigy.net.mx
@Lourdesazalea
 






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