Hace un año y sin embargo…

Día de publicación: 2019-07-05
Por: Feliciano J. Espriella


Al parecer, aún lo quieren todavía.  En el parafraseo a una popular canción mexicana, me refiero naturalmente al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien el pasado lunes festejó con bombo y platillo el primer aniversario de su apabullante triunfo.

Ante una multitudinaria concentración en el Zócalo de la CDMX, en la que se reunieron varios cientos de miles de personas, durante aproximadamente una hora y media hizo un recuento de sus más importantes logros y acciones de gobierno. Reconoció también algunas de sus promesas no cumplidas a la fecha.

Reconoció tres promesas pendientes: seguridad,  economía y salud.

Su discurso fue evidentemente un mensaje para sus seguidores, para su base dura, quienes incluso le pedían más cuando anunció que ya lo iba a terminar.

 

Proceso sin retorno

Pronunció varias frases efectistas que naturalmente provocaron aplausos de la concurrencia. En una de ellas resaltó que a estas alturas de la gestión que ha realizado, se sentía optimista. Dijo: "Pienso, amigas y amigos, que este mismo año, a más tardar en diciembre, terminaremos de arrancar de raíz, al régimen corrupto y quedarán en este mismo año, construidas las bases para la transformación política de México”.

Remarcó que este proceso no tiene retorno, y que aquellos que lo ven con un activismo desbordado y fuerte, caminando y actuando por todos lados, deberían tomar en cuenta que él, en esa loca pasión por cambiar las cosas, está sentando las bases para que lo hecho quede tan bien hecho, que sea muy difícil, ante un "eventual retorno del conservadurismo corrupto y rapaz”, sea muy difícil, prácticamente imposible, revertir algunos de los pasos que ya se están dando.

Fue un discurso largo. Dio una información detallada y la gente aplaudió en muchas de las menciones a los alcances que se están teniendo en todo el proceso.

Resaltan el tema de la guardia nacional, las reformas legislativas para combatir la corrupción y cierto tipo de delitos, la exitosa lucha contra el huachicoleo, las medidas para evitar que se dé el huachicoleo administrativo, destacó también, que hay un sabotaje legal contra el proyecto de Santa Lucía, refiriéndose a la cascada de amparos que han presentado varias organizaciones.

 

El Zócalo a reventar

Hizo hincapié que él no ha luchado y no llegó al poder para construir una dictadura sino una verdadera democracia. En general el discurso no tuvo nada especial. Había especulaciones de que hiciera algún planteamiento que fuera más allá del discurso habitual y cotidiano para sus seguidores, pero no se dio. AMLO se dedicó a satisfacer las expectativas de quienes fueron ese día a escucharlo y vitorearlo.

Se refirió también a las cancelaciones y clausuras entre las que destaca el aeropuerto de Texcoco, el cierre de la residencia oficial de Los Pinos y la desintegración del Estado Mayor Presidencial, entre otras.

Fue en acto masivo, lo cual es natural, pues si en otras ocasiones el propio López Obrador ha logrado llenar El Zócalo, mal se hubiera visto que ahora, que además cuenta con toda la estructura de gobierno a su disposición, no lo hubiera hecho.

 

Los machuchones también participaron

En el evento estuvieron funcionarios federales, líderes empresariales y los gobernadores; entre los asistentes VIP, o machuchones como los identifica el presidente, estaban Emilio Azcárraga y Carlos Slim, entre algunos otros muy distinguidos y connotados miembros de la élite empresarial.

Para completarle a López Obrador su día, incuestionablemente lleno de evidentes satisfacciones, apareció de nuevo Donald Trump, quien le hizo un elogioso "reconocimiento” por los "esfuerzos migratorios” que está realizando su gobierno.

 

La protesta contra AMLO, desangelada, desorganizada y poco concurrida

La que verdaderamente fue un estrepitoso fracaso, fue la marcha en la CDMX del domingo anterior al AMLOFest, convocada por varias organizaciones civiles que se han significado por su oposición y crítica virulenta a cuanto paso da el Presidente.

La asistencia, aunque ligeramente mayor a la anterior, fue sumamente baja. Los cálculos de los asistentes la estiman entre dos y tres mil personas. Un porcentaje insignificante para una urbe que sobrepasa los 25 millones de almas.

Como en las ferias de rancho, hubo de dulce, de chile y de manteca. Lo más destacado desafortunadamente fue lo negativo. Entre ellos destacan tres:

1.        Pleitos internos en el tapanco mareador en la Ciudad de México.

2.        Manifestantes pugnando por echar de la marcha a Vicente Fox en León. Naturalmente que con la desfachatez y la concha que lo caracteriza, los mandó por un tubo

3.        La presencia en la CDMX del comunicador venido a menos Pedro Ferriz de Con, quien con su hijo del mismo nombre, un día le pega a López Obrador uno de ellos, al día siguiente el otro y al tercer día ambos.

La marcha terminó en los restaurantes de Polanco y Lomas de Chapultepec. Uno de los más caros de la ciudad, el Morton’s, en Paseo de las Palmas. A eso de las tres de la tarde estaba lleno.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.


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