Es de justicia social

Día de publicación: 2019-07-07
Por: Azalea Lizárraga


Aunque evidencie mi ignorancia cultural, admito que no quedé subyugada con la película Roma que, habiendo logrado algunos Oscares en su haber, escenificara la digna representante oaxaqueña, maestra y ahora actriz, Yalitza Aparicio.

Una cinta sobre la vida de una trabajadora doméstica en la segunda mitad del siglo pasado, en el seno de una típica familia mexicana de clase media. Reconozco que la cinta puso en los ojos del mundo la vida de este amplio sector laboral, mujeres en su mayoría, que realizan actividades propias del hogar, entre ellas, cuidar y a veces hasta educar a los hijos de los patrones.

Y es que ante la falta de educación y preparación adecuada de muchas mujeres, dedicarse a las labores domésticas es la única opción a la que pueden aspirar y que, por lo general, no es suficientemente remunerada o justa, si consideramos que no cuentan con servicios médicos ni prestaciones sociales.

Por ello, al atraer Roma la atención de quienes tienen en sus manos la posibilidad de incidir en el bienestar de todos los mexicanos y, aunque debe haberse estado gestando desde tiempo atrás la posibilidad de realizar cambios sustanciales en la Ley, es un hecho que se aceleraron las decisiones jurídicas para garantizar su inclusión en la protección que brinda el Instituto Mexicano del Seguro Social; que si lo hace con fallas y carencias, esa es otra historia.

Como parte de una generación de mujeres "prófugas del metate”, como decía mi madre, se me hubiera dificultado más balancear adecuadamente mi vida entre mi desempeño profesional, la atención y cuidado de mi hogar y familia, y el consecuente desarrollo personal y emocional, sin haber contado con el valiosísimo apoyo de quienes me ayudaron en las labores domésticas en el transcurso de mis años más productivos, empeñada en comerme el mundo en un bocado.  

No lo logré, pero cómo disfruté y aprendí en mis intentos.  Y en un balance de vida, eso es lo que realmente cuenta.

Con bombo y platillo, justicia aparte, el IMSS anuncia que inicia con un plan piloto para incorporar a su base de contribuyentes a las empleadas domésticas, cuyo registro será obligatorio a partir del 2021, tal y como se definió en el Diario Oficial de la Federación de marzo de 2019, año también del  inicio de la Cuarta Transformación de nuestro país.

En dicho programa piloto se analizarán y solventarán los problemas que ocasionen los "vacíos legales que existen dentro de la Ley del IMSS”, se emiten los pasos a seguir para la afiliación de las y los trabajadores del hogar con el objetivo "de garantizar su derecho a la salud y la seguridad social”, pudiendo hacerlo en las subdelegaciones del Instituto en cada estado o a través de trámite digital en www.imss.gob.mx.

Al determinar la Suprema Corte de Justicia la inconstitucionalidad de la inscripción voluntaria de los trabajadores domésticos, se dictaminó la obligatoriedad de hacerlo tal y como lo determina la Organización Internacional del Trabajo, lo que garantizará el acceso a los seguros de enfermedad y maternidad; riesgos de trabajo; invalidez y vida; retiro, cesantía por edad avanzada y vejez, así como guarderías y prestaciones sociales.

De no hacerlo, los patrones incurren en la violación del derecho humano a la seguridad social en igualdad de condiciones, por lo que son responsables directos de garantizar dichas prestaciones de ley, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre al desconocerse las reglas de operación del programa. 

Preguntas clásicas eran qué hacer cuando el apoyo doméstico era solo por unas cuantas horas a la semana, algo muy común entre las empleadas domésticas que prefieren alternar jornadas laborales entre varios patrones, porque así pueden ganar un poco más; o las trabajan solo unas horas, ya sea porque tienen otro trabajo fijo en el que ya están inscritas al IMSS, o porque lo tienen a través del empleo del consorte.   

Queda claro ahora que el proceso de afiliación es el alta del trabajador al IMSS por parte los patrones y el pago correspondiente -por adelantado- de las cuotas obrero-patronales conforme al salario base de cotización mensual y los días laborados con cada patrón al mes.

El programa instituye las condiciones para los trabajadores de tiempo completo, la afiliación clásica más sencilla, pero también las que visualizamos como un poco más complejas, ya que al trabajar con varios patrones se pudieran presentar problemas asociados a quién paga y cómo se cubren los accidentes de trabajo con un patrón y las consiguientes incapacidades que afectan a todos los demás.

Se contempla que el IMSS, en un plazo no mayor a 18 meses contados a partir de la implementación del programa piloto, acorde a sus capacidades técnicas, operativas y presupuestales, podrá "proponer al Congreso de la Unión las adecuaciones normativas necesarias para la incorporación formal del nuevo sistema especial de seguridad social para las trabajadoras del hogar, en forma gradual, y en ese tenor, en un plazo no mayor a tres años, se logre obtener la seguridad social, efectiva, robusta y suficiente a la totalidad de las empleadas domésticas”.

Una ley que levantará polvaredas y que esperamos se arrope de las leyes secundarias requeridas. Es de justicia.

azaleal@prodigy.net.mx
@Lourdesazalea 



  

 


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