Sin buena educación no hay futuro prometedor…

Día de publicación: 2019-07-23
Por: Azalea Lizárraga


En el 2018, tan solo la Universidad de Sonora atendió 20 mil solicitudes de ingreso a los diversos campus regionales pero, por obvias razones, únicamente aceptó a poco más de 7 mil alumnos de nuevo ingreso. Este 2019, se recibieron poco más de 23 mil solicitudes de admisión y aproximadamente 17 mil de estos jóvenes que se acercaron con la esperanza de realizar estudios en la máxima casa de estudios de nuestro estado presentaron diversos exámenes de admisión, resultando seleccionados poco más de 9 mil jóvenes que pondrán en juego sus mejores habilidades y actitudes para ir construyendo ese proyecto de vida exitoso que han imaginado para su futuro inmediato.
Sabemos que el número de jóvenes con aspiraciones profesionales va incrementándose progresivamente, habida cuenta que ya empiezan a egresar las generaciones para los cuales la educación media superior fue ya instituida como una obligatoriedad constitucional. Así tenemos que para este año, la Secretaría de Educación y Cultura reportó un egreso de poco más de 40 mil estudiantes de educación media superior en Sonora.
Numeritos nada alegres que nos deberían alertar sobre la falta de espacios y oportunidades educativas, sobre todo si consideramos también que otra de las instituciones de educación superior de carácter público en el estado, la Universidad Estatal de Sonora, UES, solo pudo atender la demanda de poco más de 4,500 jóvenes de nuevo ingreso. La pregunta obligada es: ¿qué pasará con el resto de los egresados de las prepas?
Lo ideal sería pensar que todos los jóvenes deseosos de proseguir sus estudios profesionales quedó diseminado en otras prestigiosas instituciones de educación superior públicas como el ITSON, los Institutos Tecnológicos federales, los CECyTEs, las normales o, para quienes así lo eligen, las universidades privadas. Lógico es pensar que a estas alturas del partido, hasta las instituciones "patito” tienen su cuota estudiantil saturada.
Queremos pensar que los jóvenes que, por diversas razones, no logren continuar en la ruta educativa, se dedicarán a buscar algún tipo de trabajo, porque existe la necesidad de cubrir las necesidades básicas de sobrevivencia y desarrollo personal. 
Para quienes tuvimos la oportunidad de estudiar y desarrollarnos profesional y personalmente, tal vez nos sea difícil conceptualizar, en su justa dimensión, el impacto emocional y familiar que implica no tener acceso a mejores oportunidades de vida y tener que conformarse con las limitaciones que implica no estar capacitado para ejercer algún oficio que nos permita participar en el mejoramiento del bienestar familiar y, en su momento, estar preparado para formar nuestra propia familia.
Ante estos escenarios, tal vez resulte mejor que pasen a ser parte de los aproximadamente 2.3 millones de jóvenes entre 18-29 años de edad que se encuentran sin posibilidades de seguir estudiando o desempleados, los controversiales ninis, porque, cuando menos, el gobierno federal de la 4T les ha implementado el Programa "Jóvenes construyendo el futuro” que les dará acceso a becas de 3 mil 600 pesos mensuales hasta por un año para recibir algún tipo de capacitación laboral y tutorías en aquellos centros de trabajo que decidan participar en este programa que coordinará la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, esperando que se conviertan en aprendices de algún oficio técnico.
Porque, lamentablemente, también habrá quienes se involucren en la ruta "fácil” que retratan las series televisivas y que implica la asociación con el narcotráfico, la prostitución y delincuencia, que solo los llevan al deterioro de sus capacidades físicas y emocionales, al desenfreno moral y a poner en riesgo la vida, con la consiguiente muerte a edad temprana, si bien les va. Un círculo vicioso del que es tan difícil salir bien librado.
Ante estos escenarios, vienen a nuestra mente las palabras del filósofo Fernando Savater cuando afirma que "los enemigos fundamentales de la democracia son la miseria y la ignorancia que usualmente van unidas y que muchas veces justifican la corrupción y la demagogia, entre otras cosas; además de aseverar que en la educación no existen los vacíos, en ausencia de una "buena” educación, ésta será reemplazada por la "mala” educación que brinda el narcotráfico, con las consiguientes implicaciones sociales de todo tipo que ello conlleva. Debe entenderse que "la educación no es un gasto, es una inversión para que la sociedad tenga un futuro prometedor….”
Gobiernos van y gobiernos vienen, pero la pobreza, la desigualdad y la exclusión social aunado a la ignorancia y falta de oportunidades siguen sumiendo en el abandono, que ya raya en la desesperación, a amplios sectores de nuestra población. Y por lo que se aprecia, seguimos en la misma ruta… solo han cambiado los actores.

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