#QuédateEnCasa

Día de publicación: 2020-03-19
Por: Azalea Lizárraga


Indiscutiblemente, la mayoría de los seres humanos nos sentimos invadidos de una cierta angustia por la pandemia de coronavirus que se cierne sobre nuestras vidas. Independientemente de la edad, condición socioeconómica, estado de salud y cualquier otro parámetro que usted guste agregar, nadie está preparado para este tipo de contingencia y sus posibles consecuencias en nuestro entorno inmediato, la vida, en primer lugar.

 

En este contexto incierto y plagado de tanta desinformación que fluye como manantial de agua por las redes sociales, las medidas tomados por la Secretaría de Salud y Educación Pública a nivel federal, acatadas inmediatamente por todos los gobiernos estatales serán, sin duda, uno de esos ejercicios que los mexicanos habremos de aplaudir en el futuro cercano, sobre todo si ello  contribuye a que en nuestro país no suframos efectos devastadores por la pandemia.

 

México presenta a la fecha, 118 casos confirmados con Coronavirus Covid-19, 25 nuevos en las últimas 24 horas; tres se reportan graves y se ha presentado tan solo un fallecimiento por diversas complicaciones.

 

En Sonora, la Secretaría de Salud confirmó el segundo caso positivo de Coronavirus y ambos se encuentran mejorando de su problemática respiratoria.

 

Lo anterior, nos lleva a pensar en lo acertado de las medidas tomadas hasta el momento por el gobierno de Claudia Pavlovich, específicamente por los sectores de salud y educación, en lo que respecta a la estrategia integral #QuédateEnCasa, para evitar la propagación del virus y salvaguardar la salud de los sonorenses.

 

Huelga decir que la implementación de la misma, por parte del sector público, no implica mayor conflicto, pero no se ha podido generalizar hacia los sectores productivos, por lo que lo anterior  implica en el sostenimiento de la productividad del estado.

 

Bien se ha dicho que "Frenar y colocar en aislamiento social a toda una comunidad requiere de una serie de decisiones sucesivas y muy responsables”, mismas que tendrán que irse tomando conforme vaya evolucionando la problemática del coronavirus en nuestro estado. Una estrategia que ha probado ser la idónea para evitar la propagación del virus en otras partes del mundo y que, mucho se ha cuidado de no caer en las fatales consecuencias del aislamiento extremo, que puede suscitar no solo no salir airosos con una población que desarrolle cierta inmunidad hacia el conavid19, sino que implicaría padecer los desastres socioeconómicos que pueden provocar la escasez de alimentos y medicamentos, por mencionar solo dos áreas estratégicas para la supervivencia humana.

 

Preocupante también no solo las interacciones entre los responsables de los operativos y profesionales de la salud, los de seguridad pública y comunicación.  Todos merecen toda nuestra consideración, reconocimiento y respeto por seguir al pie del cañón, al cuidado de nuestra salud en todos los frentes.

En lo que respecta a los sectores productivos de nuestra entidad, eso ya es harina de otro costal. Hasta ahora se mantienen activas las cadenas productivas esenciales en el estado, como lo es el sector agrícola, el minero o los pymes del sector comercio, porque el turístico prácticamente está ausente, con el cierre de restaurantes y bares. 

 

Tan solo el sector agroalimentario de Sonora, produce cerca de 8.5 millones de toneladas de alimento al año, genera poco más de 186,000 empleos anuales, de los cuales, aproximadamente 50 mil provienen de otras entidades del país.

 

Tampoco se visualiza que se vayan a tomar medidas fiscales o hacendarias que lleven a la  reducción de impuestos, pagos diferidos o estímulos adicionales a las empresas, lo que hace pensar dos veces a los empresarios sobre un posible cierre de las mismas, considerando que ante este tipo de contingencias de cierres obligados, se tiene que pagar -cuando menos- un salario mínimo a los empleados, por un lapso máximo de un mes. 

 

Y a como están las cosas, muchas pymes siguen cargando la cruz de su parroquia a la hora del pago de nóminas e impuestos, quedando ganancias mínimas para seguir sosteniendo su competitividad en el mercado.

 

Hasta hoy, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha descartado toda condonación o reducción de impuestos a las empresas por motivo de la emergencia del Covid-19. A lo más, ha garantizado mantener la política fiscal actual y -¿es en serio?- la baja en los precios del combustible, como si esto no fuera producto de los caída internacional de los costos del petróleo.

 

Eso sí, el plan de contingencia implica la dispersión de 40 mil millones de pesos de manera inmediata a la población vulnerable de los adultos mayores, lo que corresponde a recursos equivalentes a cuatro meses del apoyo que reciben ordinariamente. Aquí sí que no lo cuestiono, pero ojalá que ya hayan depurado el padrón de los realmente vulnerables.

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