No hemos querido entender...

Día de publicación: 2020-06-03
Por: Soledad Durazo


Las advertencias se han venido haciendo desde voces que hablan por la ciencia y la economía.

Las primeras sin duda calificadas en su gran mayoría y con argumentos de peso.

Las segundas desde una valoración monetaria pero que impacta en todos los ámbitos.

El escepticismo nos ha acompañado.

Se suman luego las voces desde los gobiernos. Con reservas y sin capacidad para dimensionarlo.

Sin atinar una respuesta oportuna por falta de capacidad, de recursos o porque el tiempo se va buscando argumentación discursiva o lo que es todavía aun más nocivo: volteando a todos lados para ver a quien echarle la culpa.

Y a aquellas voces vinieron luego los lamentos, los desgarradores testimonios, las evidencias desoladoras...y nos presentaron el colapso del sistema de salud en todos los países, incluso los más avanzados que el nuestro.

En Sonora vamos para tres meses desde que se registró el primer caso.

De todas formas nos han pedido que sigamos las recomendaciones.

No es momento de repartir culpas, de juzgar acciones y de cuestionar decisiones.

La incredulidad ha ido sediento.

El argumento de que nadie conocido se había enfermado, ya no funciona.

Desgraciadamente cada vez la realidad nos muestra que tenían razón aquellas voces que nos sonaban exageradas.

Y en esta realidad habremos ahora de encontrar la forma de equilibrar la salud y el ingreso... de estar sanos y sobrevivir económica y emocionalmente.

Igual que muchos de ustedes yo ví el video que muestra como un empleado de una de las sucursales de Mercados Zazueta en Hermosillo, caía al suelo luego de recibir tremendo golpe que le propinara un cliente.

La versión que acompaña las imágenes es que el empleado pedía al cliente que usara el cubreboca y esa fue la respuesta del aludido.

La reacción del hombre puede deberse a muchas cuestiones. El carácter, el estrés, el calor, en fin, la falta de control de emociones o el recurrir a la violencia como algo normal, inmediato... la normalización de la violencia pues.

Y eso merece que nos detengamos con mas frecuencia a revisar nuestras reacciones y en que medida nos acostumbramos a la violencia en todos los ámbitos...empieza con actos de aparente insignificancia que van subiendo de tono e incrementándose en frecuencia e intensidad y si no lo detectamos y frenamos oportunamente, las consecuencias también son más delicadas.

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