Tiempos de corresponsabilidad

Día de publicación: 2020-06-18
Por: Azalea Lizárraga


El "Pacto para que Siga Sonora” que recientementente diera a conocer la gobernadora Claudia Pavlovich, es un llamado a que todos los sectores y ciudadanía en general, unamos esfuerzos y voluntades para procurar la protección de la salud de los sonorenses, sin dejar de lado la conservaciòn de empleos y la reactivación de la ya muy golpeada economía del estado.

Objetivos primordiales que debemos enfrentar simultáneamente, tratando de compaginarlos en las mejores condiciones para incursionar con mayores posibilidades de éxito en esa enigmática pero indiscutible "nueva realidad” en la que habremos de estar inmersos cuando menos en lo que resta del año pero que, según pronósticos de organismos nacionales e internacionales, llegó para quedarse. Así que mientras más pronto aprendamos a cómo encararla, mejor nos irá tanto en lo personal como en lo profesional.

Hemos visto muy positiva la disposición de la gobernadora de delegar a los ayuntamientos las estrategias para controlar mejor la problemática sanitaria, y cada municipio lo está haciendo considerando su ritmo de vida y en base al nivel de corresponsabilidad que la ciudadanía muestra  para actar las decisiones que atañen al bienestar de las mayorías.

Hoy, más que nunca, debe privar el sentido de responsabilidad, solidaridad y trabajo en equipo que los 72 representantes de las presidencial municipales y sus cabildos deben establecer no solo con la población, sino también con el gobierno estatal y federal; pero lo mismo aplica en sentido contrario, no los dejemos solos… no vaya siendo que el diablo meta la cola.

La presentación del citado pacto fue en un entorno digital y de "sana distancia” con los aproximadamente 750 representantes de diversos sectores sociales y económicos del estado, entre ellos el Padre Yaco Hurtado, sacerdote del Templo Expiatorio de la colonia Country Club, muy laborioso no solo en las actividades propias de sus funciones parroquiales, sino en la atención y entrega de despensas y medicamentos a personas vulnerables en esta contingencia.

El Padre Yaco reflexionó sobre los efectos del aislamiento social y enfatizó que debemos cambiar a "una nueva humanidad”, sustentada en los valores de unidad, solidaridad, subsidiaridad, lo que nos hará tener una visión más integral del ser humano y no olvidarnos de los seres más desprotegidos que nos rodean.

De todo lo allí vertido me quiero quedar con un comentario de la gober en el sentido de que los sonorenses habremos de salir delante, pero solo si todos estamos unidos. "No es tiempo de presiones políticas, es tiempo de argumentos, de conciliación, de diálogo; es tiempo de sumarnos todos”.

En este sentido, es también un llamado a quitarnos muchas telarañas y dejar que todos, especialmente los polìticos y/o funcionarios públicos que siguen recibiendo sus salarios y que probablemente muchos están prácticamente de vacaciones -admitiendo que hay "algunitos” que por la edad y problemáticas de salud deben estarlo-, se aboquen a ver cómo canalizar apoyos diversos cuando menos a los habitantes de sus distritos -si es que son diputados y/o senadores- y/o los ayuntamientos respectivos.

Y para reforzar lo anterior, la "Encuesta de Seguimiento del COVID-19 en el Bienestar de los Hogares Mexicanos” realizada por la Universidad Iberoamericana, menciona que tan solo en mayo 2020, 8.4 millones de personas perdieran su empleo o están en descanso obligatorio. 

Dos de cada tres empleos perdidos corresponden al sector informal, afectando prioritariamente a mujeres, lo que ocasiona reducción de ingresos familiares e inseguridad alimentaria.

El estudio advierte también que hasta el 76.2% de los mexicanos están en   pobreza y 20.7% en pobreza extrema.

Si a esto se suma que solo uno de cada cuatro hogares declara recibir apoyos para afrontar la crisis -75.3% de los hogares reportaron no recibir programas sociales o ayudas de gobierno; 10.8% reciben pensiones para el Bienestar y 7.1% las Becas Benito Juárez-, "es fundamental que los distintos actores sociales, gobierno, organizaciones no gubernamentales, sector privado y el público en general, emprendan acciones para mitigar los efectos de esta crisis”.

Son tiempos inéditos y críticos. Dejemos de lado si su actuar es tan solo activismo político, precampañas anticipadas o etiquetas similares. Quien quiera y pueda, que salga a apoyar a los mas desprotegidos. Porque si seguimos con ese tono durante esta "nueva realidad”, puede que hasta los gobiernos municipal, estatal y federal, tuvieran que descontinuar sus programas sociales, no vaya siendo que después los acusemos de proselitismo anticipado. Lo más probable es que sí lo sea, pero en esta contingencia sanitaria, debemos procurar la mayor ayuda posible.

Sobre todo si consideramos que para esto de la verdadera reactivación económica no se ve para cuándo ni el cómo.

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