Reuniones virtuales

Día de publicación: 2020-06-24
Por: Azalea Lizárraga


Si algo bueno va a dejar la contingencia sanitaria, es que estamos cambiando formas de interacción y aprendizaje. Por una parte, las redes sociales son rutas de escape para no deprimirnos y mantener el contacto, aunque sea virtual; aunque también debemos reconocer que tienden a robarnos el presente, absortos en toda esa tecnología que nos hace soslayar la importancia de la grata convivencia y las relaciones interpersonales.

Admiro a los que con disciplina y responsabilidad usan la tecnología en capacitación continua y crecimiento personal para enfrentar exitosamente la "nueva realidad”.  En lo personal no soy tan disciplinada, pero procuro mantenerme al día en diversos temas de interés.

En fechas recientes los integrantes del Grupo Madrugadores de Hermosillo pudimos interactuar virtualmente con el delegado de Bienestar Social, Jorge Taddei y, anteriormente, con el senador Damián Zepeda.  Ciertamente, dos visiones muy diferentes del acontecer nacional que nos permiten formar una opinión más centrada sobre qué esperar del actuar de nuestros funcionarios públicos y que, en estos escenarios de la cuarta transformación, por angas o mangas, todos nos salen debiendo.

De la reunión con el senador rescato su propuesta del salario básico universal de $3,207 pesos (la llamada línea mínima de bienestar) que está impulsando desde el Senado pero que está teniendo  bastante eco en diversas tribunas, excepto entre los morenos y comparsa acompañante, empeñados como están en que los apoyos ciudadanos están más que cubiertos con los programas impulsados al llegar la 4T al poder.

Dice Damián que lo anterior representa 160 mil millones al mes, proponiendo se otorgue por 2-3 meses como compensación a todos los mexicanos, por la contingencia ordenada por la federación, incluído el sector informal de la economía. A decir del Senador, es un apoyo de humanismo y justicia, que ha sido implementado en varios países; hasta Trump lo hizo en EU, lo que ya es mucho decir.

Platicar con Taddei es "otro boleto”. Hombre de fácil palabra y bien documentado, pero controversial –como el gobierno de la 4T que representa- de quien afirma "llegaron para romper paradigmas” y allí la llevaban… hasta que se atravesó la pandemia.

Interesante su opinión sobre la salud pública que, a través de la creación del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI) garantizaría "el acceso efectivo de la población a los servicios de salud, priorizando a grupos en situación de vulnerabilidad, marginación o discriminación”, cuyos recursos se han aplicado para contrarrestar la pandemia. Y está bien…. Lo importante es sacarnos del broncón en el que estamos, con infraestructura hospitalaria deficiente en muchos sentidos y que data de muchos años atrás.

De entrada, nos preocupa que los rubros de salud y educación, sean una responsabilidad transferida a los estados, porque a la hora de negociar el presupuesto, el estira y afloja nunca se decide a favor de los mismos, menos ahora que atendiendo las líneas presidenciales de austeridad republicana, se han mandatado severos recortes presupuestales, algunos hasta del 75%, que impactarán el funcionamiento adecuado de estos dos sectores vitales para el bienestar ciudadano y el desarrollo sostenible de nuestro país.

Por lo pronto, dice Taddei que se transfirieron a Sonora 25 mil millones de pesos para salud y educación, mismos que maneja el estado. 

Interesante los apoyos que se están aplicando en municipios y comunidades indígenas de alta marginación y vulnerabilidad, como Punta Chueca, Navojoa, Etchojoa, Huatabampo, Quiriego y Mesa Colorada, donde los guarijíos, por ejemplo, son considerados "pobres entre los pobres” del país, por lo que entregaron allí dos despensas por familia.

¿Populismo? se le cuestionó; a lo que Taddei respondió con una anécdota del Padre Kino que valdría la pena generalizar entre algunos feroces morenos populacheros, quien afirmaba que en el caso de los indígenas primero había que darles comida, después trabajo y hasta después de ello, hablarles de la fe.  Quien quita, pensamos algunos, que para cuando consigan ambas cosas, ya no haya necesidad de "adoctrinarlos” sobre las supuestas bondades de la 4T.

No se anduvo por las ramas al describir el mal uso que se ha hecho de los recursos asignados a programas como el Fondo minero, donde la discrecionalidad y las componendas de actores políticos ocasionaron corrupción y aplicación irresponsable de los mismos. Volverá, dijo, pero bajo otros esquemas más transparentes y equitativos, en donde también se beneficie a municipios aledaños a las minas.

Tampoco eludió opinar sobre el manejo inadecuado de los recursos del programa "Jóvenes construyendo el futuro”, evidenciando abusos por parte de los contratantes, ejemplificando que en Sonora faltó transparencia al aplicarlo, por lo que urge un rediseño y evaluación de resultados.

Evidente su lealtad al presidente López Obrador, a quien considera que gobierna para todos con austeridad y transparencia; y aunque acepta que para el 2021 Morena cargará con el costo de los gobiernos en turno, afirma que en lo personal se mantiene apartado de la política partidista en el estado.  ¿Le creemos? Pudiera ser, pero Taddei es un homo politicus… o al menos lo era hasta hace poco. ¿Qué cambió?

 

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