¿Quién perdió realmente en la elección del domingo pasado?

Día de publicación: 2020-10-20
Por: Feliciano J. Espriella


El gran perdedor fue Morena, escribieron decenas de editorialistas en sus espacios lunes y martes, en referencia a las elecciones celebradas en Coahuila e Hidalgo. Notas con el mismo tenor publicaron en portada varios diarios a lo largo y ancho del país.

Aunque algunos, muy pocos, sí lo hicieron y resaltaron el mérito a la importante victoria alcanzada en ambas entidades por el Revolucionario Institucional, por lo general la nota, análisis y debate se enfocó en el presunto perdedor, que para todos no sólo fue Morena, sino también el propio presidente.

Y en honor a la justicia, sí merecía el PRI más reconocimiento y mayores elogios por la contundencia de sus triunfos. Después de los sonoros fracasos en las dos elecciones anteriores, un triunfo de tal naturaleza era, definitivamente, un hecho más destacable y meritorio, que el presunto fracaso de Morena, a quién le adjudicaron el título de "gran perdedor”, que en realidad no lo fue.

 

El verdadero gran perdedor fue el PAN

El gran perdedor fue el Partido Acción Nacional (PAN), que perdió muchas posiciones importantes que estaban bajo su control y ahora pasarán al PRI. Morena no pudo ganar las posiciones que pretendía, pero no le quitaron nada que realmente valiera la pena.

El PAN era en ambas entidades la segunda fuerza política y descendió estrepitosamente a la tercera, cayendo en más de 10 puntos en las preferencias electorales. En cambio, Morena, sólo era un partido del montón y ahora será la segunda fuerza.

Entonces ¿Quién perdió más? Evidentemente el PAN, porque hasta donde yo entiendo y la lógica me lleva a interpretar es más y mayor perdedor quien pierde mucho y no quien por los motivos que se quieran, no alcanza a ganar, situación ésta, que atañe además a ambas fuerzas políticas.

Sintetizando, Morena no pudo ganar lo que seguramente pretendía o a lo que aspiraba y lo que tal vez muchos espectadores creían, temían o deseaban. Por su parte el PAN, no sólo no pudo ganar nada que valga la pena, sino que adicionalmente perdió fuertes bastiones del panismo.

En Hidalgo el PAN tenía 9 diputados locales y ahora tendrá 2, en cambio Morena tenía 2 diputados y tendrá 5 en la siguiente legislatura.

Y en cuanto a alcaldías, el PAN gobierna actualmente en Hidalgo 16, pero perdió 11 y en al siguiente trienio tendrá solo 5

 

Hidalgo y Coahuila, fortalezas del priísmo

La elección no había presentado mucho interés, de hecho, no recuerdo haber leído o escuchado pronósticos sobre posibles resultados. Incluso las notas relacionadas con las elecciones aparecían regularmente en pequeños espacios en páginas interiores de los periódicos.

La realidad es que era extremadamente difícil ganarle al PRI en esos dos estados en donde aún no ha habido alternancia. Son territorios en los que ejercen amplio dominio grupos caciquiles que no han querido dejar el poder y con una influencia descomunal.

Coahuila es claramente propiedad del moreismo, en donde dos personajes locales de apellido Moreira, Humberto y Rubén, han gobernado el estado durante 12 de los últimos 15 años, y se está gestando el tercero, Álvaro, el más joven de la dinastía, quien el pasado domingo fue electo diputado por el distrito electoral 16 de Coahuila.

Actualmente gobierna el estado Miguel Ángel Riquelme, incondicional de Rubén, quién lo impuso en el cargo.

En Hidalgo la situación es aún más cerrada, allí concurre la presencia caciquil de varios dinosaurios de la política priísta en donde destaca desde luego Omar Fayad actual gobernador, a quien hay que sumarle a Miguel Ángel Osorio Chong, Jesús Murillo Karam y David Penchyna.

Entre todos conforman un virtual parque Jurásico desde donde imponen, disponen, medran y controlan el pasado, presente y futuro de la entidad.

Era en realidad si no imposible, sí muy difícil que cualquier partido político hubiera podido tener resultados muy destacables en ambas entidades, aunque también hay que reconocer que los resultados de los partidos opositores, incluyendo Morena, fueron realmente mediocres.

Concuerdo con quienes opinan que les faltó a los morenistas la sombra del presidente. Quedó evidenciado que no es lo mismo tener a López Obrador en las boletas, que rascarse con sus propias uñas.

Tal vez asimilen la lección, corrijan sus errores que fueron muchos y en la siguiente elección se presenten como un verdadero partido y no como la horda de oportunistas que en esta ocasión buscaron sólo su beneficio personal.

Si no, no sería nada remoto que el año próximo les receten la misma amarga medicina.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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