Lo que verdaderamente cuenta

Día de publicación: 2020-10-22
Por: Azalea Lizárraga


Gratos recuerdos del inicio de mi vida profesional, lo es sin duda la realización del servicio social allá por rumbos de la región de Sahuaripa, Arivechi y maravillosos  lugares circunvecinos, como Cajón de Oanapas, valle de Tacupeto y Güisamopa, por mencionar algunos que me tocó recorrer.

Acompañada de otros amigos, ansiosos de probarnos como Químicos en Análisis Clinicos,  montamos un pequeño laboratorio con equipo que generosamente nos prestó por un verano nuestra Alma Mater, la Universidad de Sonora; con reactivos donados por el IMSS; así como apoyos para manutención de parte de la otrora Secretaria de Obras Publicas que posteriormente fuera la SAHOP, Secretaría de Desarrollo Social y hoy del Bienestar.

Experiencia profesional inolvidable en la que vivimos la satisfacción de haber ayudado a tanta gente a detectar problemas de salud que, con la atención del médico rural pudieron encontrar respuesta a sus males o, cuando menos, ser canalizados a especialistas en la ciudad capital para su adecuado tratamiento y/o control.

Aunque Sahuaripa está a tan solo 207 Km de Hermosillo, es parte de la Sierra Madre Occidental y, como tal, es un camino sinuoso de cordilleras y peñas que hacen lento el trayecto para llegar, pero  nos provee de un recorrido espectacular.

Fue un verano de clima cálido, como cálida es el trato de la gente que nos recibió con los brazos abiertos, a tal grado que cuando escaseaba el agua nunca faltaba quien nos llevara río arriba a tomar un refrescante baño, lavar ropa y utensilios; o quién nos abasteciera de carne, cuando había matanza, o de verduras de alguna milpa cercana.

Pueblos en los que tradicionalmente se carece de muchas comodidades de la vida moderna, servicios de salud y oportunidades de trabajo y estudio, pero que la gente sobrelleva con mucha dignidad y valentía, porque el arraigo a la tierra y sus tradiciones los anclan en su región, esperanzados siempre en que ya habrá algún gobierno que voltee a verlos y ayudarlos a vivir en mejores condiciones.

Son escenarios que recorrí en mi mente, cuando leí que la gobernadora Claudia Pavlovich anduvo de gira por la región de Bacanora, Arivechi y Sahuaripa para entregar apoyos a los pequeños productores, pero extendiendo ahora los beneficios de forma más directa a sus habitantes, en la modalidad de vivienda, apoyos educativos, becas de capacitación para el trabajo y paquetes alimentarios para familias vulnerables.

Consciente de que con la pandemia vinieron mayores exigencias para los padres de familia al tener que transformar sus casas en escuelitas en línea, muchos sin contar con los requerimientos básicos para ello, la entrega de becas y apoyos para internet por parte del gobierno, viene a impactar positivamente la vida de los pobladores de esas regiones; ni qué decir lo que significa poder contar con una aula móvil para uso de estudiantes de primaria y secundaria.

En Bacanora, la gobernadora puso a disposición de los jóvenes un aula móvil; y en Arivechi, la tierra del exgobernador Samuel Ocaña, hoy presidente municipal del mismo, se llevaron a cabo acciones de forestación, se entregaron paquetes del Programa de Seguridad Alimentaria, apoyos para internet y becas de parte del Instituto de Becas y Crédito Educativo e Icatson.

Por rumbos de Sahuaripa, se entregó la construcción de un canal pluvial de 1.7 km de longitud para un mejor uso del agua, loque beneficiará a más de 400 familias que se dedican a la actividad ganadera en pequeña escala; vivienda a familias vulnerables; además de dar inicio a las obras de mejoramiento del camino Sahuaripa a Natora, tan necesario para esta pequeña comunidad dedicada a la ganadería, que ni siquiera cuenta con algunos servicios básicos elementales.

Allí mismo, en el rubro educativo y capacitación para el trabajo, la gobernadora otorgó cerca de 400 becas de Internet para alumnos y, con el apoyo de Icatson, Sagarhpa y las uniones ganaderas locales, se estableció un programa de cursos de palpación, que permitirá contar con personal capacitado para revisar el ganado previo al proceso de compraventa, sin requerir de los servicios de un veterinario para ello.

Por supuesto que quienes crecimos y vivimos en la comodidad que ofrecen las grandes ciudades, no dimensionamos el impacto que este tipo de apoyos tiene en los pobladores de pequeñas comunidades ubicadas en la sierra, en donde el desarrollo tecnológico llega más lento y/o está fuera del alcance de muchas familias cuya actividad económica preponderante tampoco da para enviar a los hijos a estudiar lejos.

Es función de los gobiernos atender la problemática de todos sus municipios, independientemente de su tamaño o color del partido que encabeza la municipalidad. Pocos gobernantes pueden presumir haber vuelto más de una vez a poblaciones pequeñas o alejadas de la capital. Claudia lo ha hecho por sexta ocasión a Sahuaripa y lugares circunvecinos, lo que da cuenta de su estilo de gobernar y su cercanía con la gente.  Hemos tendido gobernadores que el último año de su gobierno ya no se atrevían ni a exponerse ante sus gobernados.  Y usted debe recordarlos bien.

Cierto es que no se pudieron realizar muchas grandes obras en Sonora, los presupuestos federales no fueron suficientes, pero Claudia concretó muchos programas y acciones que, en menor o mayor grado, impactan la vida de la gente. Y cuando se trata de la vida de los niños y jóvenes, que con su mente y sus manos moldearán el futuro de nuestro estado y país, el impacto no es solo en el corto plazo sino que trasciende más allá del tiempo y del espacio geográfico que hoy los delimita.

La historia es dura y tarda en emitir su evaluación; pero cuando lo hace, el estilo y la cercanía a la gente también cuentan en el dictamen final.

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