Embarra su legado Benjamín Hurtado Aguirre

Día de publicación: 2020-10-27
Por: Feliciano J. Espriella


Benjamín Hurtado Arellano debe estar revolcándose en la tumba. Seguramente sonará a cliché, pero no encuentro otra manera de destacar el oprobio que hace su propio hijo, al buen nombre de quien fuera un sonorense ejemplar.

Durante varias décadas, el nombre de Benjamín Hurtado fue en Sonora y, particularmente en Hermosillo, no sólo popular, también muy apreciado sobre todo en el sector agropecuario y específicamente en el de los colonos de la Costa de Hermosillo, a quienes representó y defendió en multitud de ocasiones.

Fue durante muchos años dirigente y, no lo sé a ciencia cierta, pero me parece que también fundador, de la Unión de Colonos Agrícolas de la Costa de Hermosillo, organismo a través del cual logró fuertes beneficios para sus representados y creo varias empresas al servicio de ellos mismos, entre los que destaca la que fue una importante Unión de Crédito.

Fue indudablemente un hombre de bien y un incansable luchador social. Dejó a su familia, con el testimonio de su vida y acciones, un invaluable legado que hoy su hijo, del mismo nombre, está haciendo añicos.

 

El legado de un buen nombre

Para algunas civilizaciones, el legado de un buen nombre es la máxima presea que puede dejar un hombre a su descendencia. En nuestro país, sin llegar a niveles tan relevantes, todavía legar un apellido que conlleve un cierto prestigio, aunque sea en los estratos sociales más modestos, es motivo de orgullo para quien lo logra y una enorme responsabilidad para quienes lo reciben.

Pero independientemente de las creencias, usos y costumbres regionales, es indudable que todo padre de familia y en la actualidad también la madre, se preocupan no sólo por darle a los hijos bienestar, educación y armas para enfrentarse en la vida, sino también un apellido del que sientan verdadero orgullo.

El compromiso de cuidar el linaje familiar, a mi parecer es mucho mayor, cuando algún descendiente lleva el mismo nombre de su antecesor, como es el caso actual, del ex delegado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Benjamín Hurtado, quien la semana pasada, alcoholizado y como en ocasiones anteriores, con toda la prepotencia de que es capaz, protagonizó su enésimo escándalo en la vía pública, en la que según se ha publicado, agredió violentamente a varios de los comensales en un conocido centro gastronómico. Se menciona incluso una probable acción de acoso sexual.

 

No tiene la culpa el indio…

Sino el que lo hace compadre, reza un conocido refrán y, en el caso de este tipejo, que agrede, insulta, medra y despotrica con toda impunidad, mientras lo sigan sosteniendo sus padrinos y compadres políticos, seguirá siendo una amenaza en circulación.

Y cuidado, porque por lo visto, su agresividad y temeridad va en aumento. No vaya a ser que, en la próxima, se atreva a ir más allá de las amenazas e improperios y después tengamos una tragedia que lamentar.

Si es verdad que como pregona a voz en cuello, su cuate del alma se llama Alfonso Durazo, de no deslindarse éste de él, la factura de los platos rotos le tocará cubrirla a ambos. Bueno, también Morena, que como partido político debería no sólo deslindarse públicamente de las acciones gorilezcas del susodicho, sino también echarlo del partido.

Evidentemente no bastó con "aceptarle su renuncia” como delegado de Relaciones Exteriores para que escarmentara. Con amigos como ese, Durazo y Morena irán derechito al fracaso.

 

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com


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