Todos a votar

Día de publicación: 2021-06-03
Por: Azalea Lizárraga


En estos tiempos tan difíciles que trajo consigo la pandemia por Covid19 y que se resiste a ser desterrado del estado, los sonorenses vivimos la experiencia de un periodo electoral inédito que, cuando menos en la etapa de campañas, termina hoy miércoles 2 de junio. Tras unos días de análisis y reflexión, todos los inscritos en el padrón del INE, habremos de acudir este domingo 6 de junio a la casilla que nos corresponde y emitir nuestro voto por aquellos candidatos que consideramos habrán de trabajar por el Sonora de oportunidades que todos merecemos.

Las encuestas reflejan que, en algunos casos, será una jornada muy parejera, sobre todo en la elección de gobernador. Con 6 candidatos en el arranque, la moneda está en el aire para decidir entre Ernesto El Borrego Gándara y Alfonso Durazo. El subibaja a todo lo que da en las redes sociales. Finalmente, solo usted sabe a quién le dará el tache ganador. 

Tampoco se quedan atrás las elecciones a presidencias municipales como Hermosillo, por mencionar la joya de la corona y uno de los municipios más grandes, electoralmente hablando, en los que también es difícil predecir quien se eregirá como ganador o ganadora, puesto que muchos dan por un hecho la reelección de Célida López ya que arrancó con puntos a su favor. No obstante, el Toño Astiazarán no se queda atrás en propuestas y en trabajo de calle es bastante competitivo; y mucho qué decir de la enjundia y creatividad que David Figueroa le supo dar a la contienda. Los demás colores no pintan en la ecuación electoral, no nos engañemos.  

Quien llegue será el líder y con ellos habremos de cerrar filas para trabajar desde aquí por mejorar nuestro entorno. Que si el puente entre palacios se vuelva a utilizar o no, ya dependerá no solo de los colores de los triunfadores, sino de la sensibilidad política y ganas de escribir la historia más grandiosa de nuestro estado… o no… ya veremos.

En la conformación del Congreso local, la historia nos ha enseñado que, aunque sea a jalones y estirones, se logran los equilibrios para que nuestro estado no se estanque o retroceda en sus necesidades básicas. Que es mejor una legislatura plural, analítica y conocedora de sus responsabilidades, eso ni quién lo dude, pero el Congreso es una arena de negociaciones y, finalmente, dependerá en mucho de quién gobierne el estado para lograrlo.  

Pero me preocupan más quienes lleguen a las diputaciones federales y lo hagan con la consigna de decir sí a todo lo que proponga el gobierno federal, sin análisis real de los escenarios presentes o futuros, solo por acatar órdenes presidenciales. Nunca el presidencialismo a ultranza ha resultado ser la mejor cucharada de medicina para rescatar a los mexicanos de sus grandes males.

Nuestro llamado es a que acudamos a votar este 6 de junio por quien su trayectoria y propuestas nos parezca que es capaz de dibujarnos el Sonora de oportunidades, garantice la paz y seguridad que todos merecemos; que nos hable de frente y no quiera vendernos espejitos de colores ni palabrería hueca y acartonada. Ni más, ni menos.

Los sonorenses somos canela fina

Si algo bueno tenemos los sonorenses es que cuando se requiere ser solidarios, se nos da fácilmente trabajar en forma coordinada, eficaz y eficiente, aunque sea entre tirios y troyanos; claro que siempre habrá quienes solo acaten a destacar las inconveniencias o molestias de cuanto acontece a su alrededor, sin analizar el panorama.

Y es que en esto de los esquemas de vacunación que se han estado aplicado en todo el territorio mexicano, Sonora es ejemplo a nivel nacional en las jornadas realizadas para los diversos grupos de edad. Nos consta que aquí se realizaron en condiciones muy superiores a las que vivieron habitantes de otras latitudes.

En ciudad de México, por ejemplo, los medios dieron cuenta de la desorganización en la aplicación de los diversos esquemas de vacunación, pero, sobre todo, de la falta de sensibilidad imperante en las jornadas para los adultos mayores donde, además de las aglomeraciones, la falta de protocolos sanitarios y tiempos de espera larguísimos, esta experiencia que debió ser de esperanza de vida, se volvió una vivencia caótica en su mayoría.

No así en Sonora. En Hermosillo, por ejemplo, la organización e integración de todas las partes involucradas, personal de los tres niveles de gobierno, voluntarios y público que acudió a vacunarse, estaban armoniosamente sincronizados; que hubo prietitos del arroz, por supuesto, estamos hablando de seres humanos que se cansan, se desesperan cuando surgen imprevistos, pero la experiencia del usuario ha sido de satisfacción y agradecimiento en lo general.

Que, si el gobierno federal se va a querer colgar la medallita, eso no le importa a nadie. Todos sabemos que es obligación de los gobiernos satisfacer las demandas de salud y de que es un derecho constitucional de los ciudadanos recibir dichas bondades, independientemente de tendencias ideológicas.

Bien por los representantes de Sedesol e instituciones de salud federales y estatales, Secretaría de Salud y Guardia Nacional involucrados en el traslado, conservación, organización y aplicación del biológico. Así debería ser su actuar en todos los ámbitos de competencia común.

 Sin empleos, aumenta la pobreza

Resulta preocupante saber que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de las Naciones Unidas (ONU), estima que hay cuando menos 220 millones de personas desempleadas en el mundo y que será hasta el 2023 cuando logre reactivarse el mercado laboral en forma significativa.

Tristeza e inquietud saber que la pobreza extrema ya raya en la indigencia y alcanzó su mayor nivel en México, ya que entre 2019 y 2020, ésta se disparó de 10.6% a 18.3%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal.

Ni qué decir en lo relativo a que fuimos uno de los países latinoamericanos más afectados por la pandemia, porque además de que el sistema de salud pública estaba por la calle de la amargura esquina con abandono, el gobierno federal no reaccionó en forma expedita y efectiva para controlar, no solo la crisis de salud sino la socio-económica que trajo consigo la obligada contingencia sanitaria, ya que nuestro país solo destinó un 0.7% de su PIB para enfrentar la emergencia en salud, lo contrario a otros países que invirtieron un promedio del 4.5% del PIB para apoyar, a través de créditos blandos, paquetes de estímulos fiscales y/o transferencias monetarias, a las familias y empresas afectadas, particularmente a los sectores más vulnerables.

Dicen los economistas que enfrentamos una recesión económica, lo que se convierte en un gran reto para los gobiernos en turno, sean de índole federal, estatal o municipal.

Esperemos que quien retome las riendas del estado, sepa hacer valer su voz ante la Federación y coordinarse con los diputados federales elegidos para atraer recursos y apoyos a Sonora, no solo en beneficio de los más vulnerables, sino también, para facilitar el desarrollo empresarial tan necesario y evitar la pérdida de más empleo y fuga de capitales, que solo alimentan los círculos de pobreza.

 

 

 

Que el gobernador electo sea un negociador probado, inteligente y sensible para llegar a los acuerdos justos y necesarios que nos permitan seguir siendo referente nacional en el desarrollo socioeconómico que brinda armonía y bienestar para todos los sonorenses que seguimos aquí, al pie del cañón y ni para dónde irnos.

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