Toño y Ernesto: ¿corteses o pragmáticos?

Día de publicación: 2021-11-24
Por: Feliciano J. Espriella


A partir del pasado sábado, desde que vi fotografías de Ernesto Gándara Camou y Antonio Astiazarán Gaxiola, en el evento, que me parece fue asamblea, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), me pregunto y vuelvo a preguntarme ¿Qué favor le deben al PRI estos dos ex militantes, quienes, cada uno, en diversas ocasiones fueron severamente agraviados por las dirigencias?

Hace unos días sostuve un breve debate en Twitter con el buen amigo y colega Francisco Rodríguez, periodista de vastísima experiencia y experto en materia de análisis político, y a quién respeto y aprecio.

A un tuit en el que señalé que por dignidad no debieron de asistir’ (Toño y Ernesto) porque el partido los menospreció y les dio la espalda, respondió que le parecía "una cortesía política de ambos, asistir a evento del partido que los respaldó en su candidatura”, y agregó luego que "fortalecer la alianza es fundamental para crear una verdadera oposición a Morena-gobierno que han centralizado el poder”.

Le respondí lo siguiente: "Mi querido amigo y colega @kioscomayor, según mi experiencia, la #cortesía es un vocablo proscrito en el diccionario político.

"Cuando alguien de dicha actividad realiza una acción amable y comedida, considero que el adjetivo más propio para referirle, es #pragmático”

Empecemos por las definiciones:

Según el diccionario, cortesía significa: Demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona.

En tanto pragmatismo lo define como: Preferencia por lo práctico o útil.

Y aquí es donde la puerca torció el rabo, porque nadie puede adivinar cuál fue la verdadera intención de la asistencia de dichos personajes al evento de marras.

Si fue por pragmatismo se entiende, como buenos políticos, que lo son ambos, han aprendido que en dicha actividad cuando se necesita comer sapos o culebras, aunque les reviente el hígado, tienen que hacerlo.

Pero si fue por cortesía, muchos, entre quienes me encuentro, no lo entendemos.

Simple y sencillamente yo no puedo entender como es posible que Antonio Astiazarán, quien hasta el año 2018 llevaba una carrera política brillante y en ascenso, fue abruptamente obstaculizado y descarrilado su proyecto político, el cual es muy probable que lo hubiera llevado a figurar como contendiente por la gubernatura en la pasada elección pueda ser ‘cortés’ con el partido que lo doblegó.

Pragmático sí. Como es probable que en tres años intente de nuevo contender por un escaño en el Senado o busque la reelección, y pudiera ser que el PRI continúe con su auto exterminio al aliarse con las fuerzas de derecha que mueven los hilos de Acción Nacional, necesita estar bien con Dios y con el diablo.

¿Pero Ernesto Gándara Camou? El popular y muy estimado "borrego”, que debe estar plenamente consciente de que sólo hay un responsable para que él hasta la fecha no haya podido alcanzar el anhelo de gobernar a su estado natal, y se llama Partido Revolucionario Institucional, lo diré coloquialmente: ¿Qué pitos tocaba en el mentado evento?

Hagamos memoria:

En 2009, Ernesto no fue el candidato del PRI para contender por la gubernatura, porque el entonces propietario del partido en el Estado, Eduardo Bours Castelo, les ordenó que ungieran a Alfonso Elías Serrano, quien fue un pésimo candidato en campaña. En lo personal, como miles de sonorenses, tengo la certeza de que el "borrego” habría derrotado a Guillermo Padrés.

En 2015, cuando el PAN, por las corruptelas del padrecismo estaba prácticamente en la lona, Ernesto Gándara que tenía amplia ventaja en las preferencias del voto sobre todos los precandidatos del PRI, hubiera hecho cera y pabilo de su primo Javier. El alto mando del partido cedió a la presión de M.F Beltrones y la candidata fue Claudia Pavlovich.

Cuando por fin lo apoyaron en 2021, lo hicieron porque no tenían otra opción. Cualquier candidato que hubieran sacado entre su militancia, además de hacer el ridículo, los hubiera hundido más de lo que ya estaban. Además, como fue evidente en la campaña, le dieron muy poco apoyo y muchos nos quedamos con el ‘sospechosismo’ de que incluso le jugaron las contras.

Lo confirma Ricardo Bours, quien, en reciente plática con periodistas, refiriéndose a la gobernadora y su intervención en la campaña, les dijo:

"Ella operó claramente en contra y no sólo por el mal gobierno que hizo y que fue una carga para Ernesto, sino tirando costales de dinero por todas partes, pero a favor de Morena”.

Sintetizando, si Ernesto Gándara cree (me atrevería a pensar que ingenuamente), que el PRI lo va a apoyar en alguna nueva aventura política, tal vez sí fue pragmático. Pero si ante las evidencias del pasado ya se convenció de que no… el adjetivo ya no cabe.

Habría que buscar otro.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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