La señora de las tlayudas

Día de publicación: 2022-03-22
Por: Feliciano J. Espriella



Uno de los acontecimientos que mayores críticas originó en torno a la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), fue el de una humilde vendedora de lo que originalmente se denominó tlayudas, aunque posteriormente se aclaró eran tostadas, que se instaló en el estacionamiento a vender sus productos.

Como hubiera dicho Robert Leroy Ripley, believe or not, o castellanizándolo, aunque usted no lo crea, este asunto de la señora de las tlayudas fue durante varias horas del día de antier uno de los temas sobre los que se apoyaron para enderezar críticas de todo tipo en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador, la 4T y el AIFA, la mayoría de ellas con evidentes connotaciones clasistas, en las que hubo desde asombro hasta indignación por permitir o dar pie para que un acontecimiento de esa naturaleza sucediera.

De hecho, el tema de la señora de las tlayudas fue el argumento principal con el que se pretendió evidenciar que el nuevo aeropuerto era de ínfima calidad. Pero quienes les siguieron la corriente a los que iniciaron las burlas responsabilizando por la falta de expendios de alimentos dentro del aeropuerto, pecan de ignorantes, pues en muchos aeropuertos del mundo, no hay establecimientos de comida para el público.

En lo personal, el tema de las tlayudas, me deja dos lecturas:

1.        En la sociedad mexicana está fuertemente arraigado el clasismo y existen millones de compatriotas que consideran que todo lo relacionado con las clases populares y la gente humilde debe mantenerse aislado de lo bonito, lo elegante, o como diría el presidente, de lo fifí.

2.        Los detractores del régimen, a falta de argumentos sólidos y válidos sobre los cuales criticar la obra, toman cualquier pretexto por baladí que parezca y lo magnifican.

Lamentablemente, en nuestro país, las distinciones de clase social, de ingresos y de nivel educativo, que abarcan la discriminación por color de piel y por origen étnico es un estigma que llevamos siglos cargando sobre nuestras espaldas que no ha podido ser erradicado.

Desde tiempo inmemorial, las personas con la piel más oscura o con un aspecto físico diferente, indígenas y africanos, pero también chinos, han sido marginadas de las oportunidades de ascenso social, de manera tal vez no sistemática pero sí consistente. Desde hace siglos existe también una asociación casi automática entre privilegio social y la blancura que ha dado ventajas a los que parecen más europeos.

Por ello, resultan doblemente deleznable los mensajes de odio producidos por la rabia e impotencia de quienes reacios a aceptar la evidencia de que fracasaron sus augurios en el sentido de que no funcionaría el nuevo aeropuerto en Santa Lucía, recurrieron a los más bajos instintos de quienes por su posición social o color de piel, se creen todo aquello que denueste a las clases que consideran inferiores.

Y son doblemente deleznables, porque utilizan para el ataque argumentos falaces y porque además agreden directa o indirectamente a personas cuyo único pecado fue no nacer en el seno de una familia humilde, aprovechando el incidente de la señora de las tlayudas, o como ese despreciable sujeto presumiblemente comunicador que pretende hacerse gracioso mediante la humillación y el insulto, de nombre Chumel Torres,  

O el caso de un comentarista de radio al que por alguna razón le dieron una columna en el Universal, llamado Luis Cárdenas que tituló su columna del día de la inauguración, "La central avionera” para supongo, rebajar de categoría la obra con una clara alusión a las centrales camionera, utilizadas principalmente por personas cuya condición económica no les permite viajar en avión.

Pero además de clasista, este imbécil es ignorante en grado superlativo, porque en muchos lugares del planeta y aquí mismo en nuestro país existen centrales de autobuses cuya funcionalidad, modernidad y confort son superiores a los de muchos aeropuertos, así como también, multitud de personas de clases acomodadas a las que la sociedad y despreciables sujetos como el tal Chumel no les han atrofiado el cerebro y castrado la sensibilidad, viajan eventualmente en autobús, aquí en México, como en China y cualquier lugar del mundo.

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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