La pobreza es más contaminante

Día de publicación: 2022-03-28
Por: Feliciano J. Espriella



Y causa mayores desastres ecológicos, agrego. Ahora que medio México se ha vuelto ambientalista y la otra mitad de la población se encamina a serlo por el tema del tramo cinco del Tren Maya, deberíamos reflexionar más profundamente en todos los factores que inciden en relación al asunto y en todas las implicaciones.

Como hace unos días escribí en este espacio mi opinión sobre el apoyo de un grupo de artistas de la farándula a quienes se oponen a la construcción del mencionado tramo del tren, no faltaron quienes me pidieron una definición personal sobre el tema. Respondí con toda claridad que no la tengo, ni poseo elementos para formarme una, en virtud de que la información en pro y en contra ha sido de tal abundancia y en sentidos diametralmente opuestos, que la verdad no tengo la menor idea de quienes tiene la razón.

Posiblemente si tuviera una formación ambientalista, conocimientos profesionales al respecto y adicionalmente pudiera hacer un diagnóstico en el mismo lugar de los hechos, tendría elementos para dar una opinión verdaderamente técnica, y aún así, cabría la posibilidad de que mi propia subjetividad tuviera influencia e incidiera sobre mis conclusiones.

Muchos de quienes critican a los opositores del proyecto, como también a los que lo defienden, reconocen no tener, como yo, la debida preparación para expresar sus opiniones y, consecuentemente, sugieren que les dejen el tema a los ‘expertos’.

Ahora bien, si nos enfocamos en buscar la opinión de profesionistas y profesionales en temas ambientales, encontramos una situación tan o más desconcertante y ambivalente. Algunos cuya expertis  no comprueban, a través de entrevistas de prensa, coloquios y reuniones se rasgan las vestiduras por los enormes e irreversibles daños a la flora, la fauna y medio ambiente de la región, en tanto otros opinan que no amenaza para nada el equilibrio ecológico, aunque, como toda obra de ingeniería que se realice en cualquier lugar del planeta, tendrá un impacto ecológico, pero mínimo.

Una aclaración porque me parece por las críticas que he recibido a raíz de la columna mencionada anteriormente, yo no apoyo a ultranza la construcción del multicitado tramo 5 del Tren Maya, lo que traté de cuestionar en aquella ocasión, fue la validez de un movimiento del que nadie da la cara y que surge a iniciativa de una organización cuyo logo utiliza exactamente los mismos colores de las organizaciones creadas por Claudio X González, Jr., por lo que infiero que la de él, es la mano que mueve los hilos.

Y además, los videos promocionales tienen un claro tinte político, que se confirma con la participación de Eugenio Derbez, quién ha sido un opositor y crítico al presidente desde antes de asumir el poder.

Y de regreso al tema del tren y sus opositores, toda la insidia de éstos se centra única y exclusivamente en los daños a la ecología que argumentan se están produciendo, lo cual tampoco afirmaría que son del todo falsos, pero como lo comento líneas atrás, no tengo la certeza de que sean de la magnitud que se ha señalado.

Sin embargo, en todo este embrollo, los opositores, muchos de los cuales no dudo que les haría infinitamente felices la cancelación no sólo del tramo sino de toda la obra, en ningún momento han puesto en el tapete de las discusiones los perjuicios a los interese de los residentes de la zona, muchos de ellos indígenas que durante siglos han sobrevivido al hambre y la marginación, y que tendrán con la puesta en operación del tren, la opción a cientos de miles de empleos con remuneraciones muy superiores a los magros ingresos con los que han sobrevivido ancestralmente.

Y al afirmar que la pobreza contamina más que muchas obras con impacto ecológico, no recurro a una figura retórica sino a una evidente realidad que podemos constatar visitando los cinturones de miseria que rodean a la mayoría de las capitales de México, en donde decenas y en algunas partes centenas de miles de compatriotas viven en la más absoluta de las miserias y en inimaginables condiciones de insalubridad, las cuales generan millones de partículas contaminantes que van a dar a los 4 puntos cardinales de la urbe vía viento, polvo y los mismos residentes.

Y no podríamos pedirles que se vayan al campo, pues de allá fueron expulsados por el hambre cuando los gobiernos del neoliberalismo autorizaron la perforación de pozos y la construcción de represas a los grandes hacendados que secaron los arroyos con los que regaban sus milpas o daban de beber a sus vaquitas.

Contaminan y mucho, los desechos fecales que por diversas vías finalmente terminan en el océano y que proceden de asentamientos de pobres que no pueden integrarse a los sistemas de drenaje.

Contaminan y mucho, los cientos de miles de habitantes en miseria extrema de las zonas boscosas que para paliar el hambre de sus familias se prestan a la tala inmoderada de árboles para inescrupulosos consorcios madereros, propiedad de acaudalados empresarios y políticos.

En lo personal creo y sostengo que la pobreza contamina mucho más que los impactos de cualquier obra, y en el caso del Tren Maya, que generará directa e indirectamente cientos de miles de empleos permanentes y bien remunerados, e incentivará la actividad turística, el debate deberá centrarse en cuál contaminación será más importante priorizar, la de la pobreza o la del medio ambiente.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

 

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