Apostando con dados cargados

Día de publicación: 2022-04-07
Por: Feliciano J. Espriella



Cuando se tiene la certeza de la derrota en alguna competencia de cualquier índole, sólo existen dos posibles salidas: una, aceptar con nobleza el resultado adverso y enfrentar la derrota; dos, buscar un subterfugio que haga parecer triunfal el descalabro o de perdida ocultar lo ominoso que resulta.

Y lo segundo es lo que me parece que buscan los adversarios de Andrés Manuel López Obrador en relación con la consulta popular sobre la revocación de mandato. Cuando menos eso es lo que parece si analizamos lo sucedido acerca de este acontecimiento que pese a todos los obstáculos que interpusieron, se llevará a cabo el próximo domingo.

Durante los primeros 20 meses del mandato de AMLO, dirigentes de partidos políticos, la Coparmex encabezada entonces por la marioneta de Claudio X. González, el inefable Gustavo de Hoyos y Gilberto Lozano, un evidente orate que encabeza todavía un movimiento con el nombre de Frenaa, se regocijaban por la posibilidad de sacar de palacio al presidente mediante un ejercicio democrático.

Personalmente vi y leí multitud de entrevistas que concedió Gustavo de Hoyos en las que declaraba abiertamente que la Coparmex y el empresariado echarían toda la carne al asador para que, mediante el voto adverso en el ejercicio de la revocación de mandato, López Obrador, se fuera con todo y familia a "La chingada”, su hacienda en Campeche.

Empezaron con costosas campañas negras que hicieron muy poca mella según las encuestas que mes a mes se publicaban. También se hizo evidente que el movimiento de Gilberto Lozano sólo atraía a un puñado de adherentes, la mayoría con su misma desviación mental y muy poco dispuestos a ir más allá que desfilar de cuando en cuando en marchas, pero sólo si éstas se realizaban en automóviles.

Al entrar López Obrador a su segundo año de gobierno cambiaron el discurso cuando previeron su indudable derrota en la consulta popular. Habiendo constatado que pese al infortunio que trajeron aparejada la pandemia, el confinamiento y el fuerte golpe a las economías familiares, López Obrador pudo conservar altísimos niveles de aceptación y popularidad, lo cual fue ampliamente refrendado al perder en las urnas 12 de las 15 gubernaturas que estuvieron en juego en 2021. Ya no quisieron queso sino salir de la ratonera.

Fue entonces que empezaron una exhaustiva campaña para demeritar el ejercicio democrático y a convocar a la ciudadanía a no participar, con argumentos falaces como aquello de que su realización será por capricho del presidente quién, dicen, lo convocó, pero como los tahúres tramposos ocultan mañosamente que se reunieron más de 13 millones de firmas de la población, entre las que estaban poco más de tres millones que presentó su exsocio Gilberto Lozano.

Ocultan también que el ejercicio de revocación fue un compromiso de campaña del entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, y que por lo tanto, 30 millones de mexicanos que votaron por él, lo hicieron tácitamente también por sus promesas.

Otro de los falaces argumentos del que están completamente seguros de su falsedad, pero que esgrimen con el propósito de embaucar a sus disminuidos auditorios, es el de que será un derroche de dinero que podría dedicarse a la compra de vacunas, resolver problemas de salud pública o educativos. Saben, y lo saben muy bien, que los fondos que se utilizarán son del presupuesto del INE y, que en caso de que no se realizara la consulta, el dinero Lorenzo Córdova y su pandilla lo gastarían con singular alegría en comilongas, viajes, o quítame esas pajas, para lo cual han dado muestra de que son sumamente eficientes.

Entonces, ante la apabullante derrota que con razón previeron hace unos meses, quisieron mañosamente poner todo su resto en apostarle a lo evidente: que no sería posible llegar a una participación en las urnas del 40 por ciento, lo cual, en virtud de todos los obstáculos que sus compinches del INE han venido oponiendo a la participación, empezando por la drástica reducción en el número de casillas, será lo más seguro que suceda.

Es como jugar con dados cargados, cartas marcadas, o apostar que un equipo llanero de beisbol va a perder frente a un team de liga mayor.

No digan que aquí lo leyeron, pero seguro veremos y escucharemos a partir de la próxima semana, las voces de cientos de pregoneros que se alzarán triunfantes diciendo que fueron ellos, con sus exhortos a no votar, quienes lograron que la ciudadanía no acudiera a las urnas.

Pero cuidado, los resultados seguros no siempre se cumplen.

Y por cierto, ayer, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), le dio un espaldarazo a AMLO de tal magnitud, que debe de tener con diarrea aguda a cientos de miles de amlofóbicos, fifís y ultraderechistas.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima, que será pasada la Semana Santa.

¡Felices Pascuas!

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

 

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