Sostener ineficientes también es corrupción

Día de publicación: 2022-04-26
Por: Feliciano J. Espriella


En las últimas semanas se ha manejado por diversos editorialistas sonorenses la versión de cambios inminentes en el gabinete estatal. Apenas ayer, el buen amigo y colega Gerardo Ponce de León, le dedica al tema un buen espacio de su leída columna Marquesina Política, en la que comentó:

"… hay quienes afirman que ya es inminente, un hecho, pues, la realización de los primeros cambios o ajustes al interior del gabinete estatal en niveles de secretarías y subsecretarías.

"Dichos movimientos podrían implicar, en algunos casos, darles las gracias por sus servicios prestados a la patria, aunque se hacen los mayores esfuerzos para que la mayoría de los casos sean enroques y reasignaciones de tal forma que sigan bajo el cobijo de la cuatroté, entendiéndose esto como dentro de la nómina gubernamental”.

Luego menciona algunos nombres de quienes pudieran ser objeto de cambio, reubicación o defenestración, la mayoría de los cuales también han sido en alguna ocasión señalados por otros colegas.

Encabeza la lista la titular de la secretaría de Seguridad Pública, María Dolores del Río Sánchez, aunque a diferencia de otros analistas políticos que han comentado la proximidad y necesidad de la salida de la polifacética política por incompetencia en el encargo, el popular Dr. Shivago señala que "se menciona como probable relevo de Álvaro Bracamonte Sierra en la secretaría de Gobierno, quien a su vez estaría presentando su renuncia al cargo para reincorporarse a sus actividades de investigación y docencia”.

Sea como sea, o caiga quien caiga, el tema de la necesidad de cambios en el gabinete de Alfonso Durazo no es un asunto menor. La realidad es que después de transcurridos siete meses de la actual administración estatal, son muy pocos los logros y aciertos que se le podrían adjudicar.

La seguridad pública se les ha convertido en un auténtico galimatías y al parecer no le encuentran lado o ángulo; al secretario de gobierno, fuera de representar al gobernador en algunos actos protocolarios no se le ha visto operar nada digno de mención; el secretario de economía sigue siendo un ilustre desconocido al que tal vez ni sus propios colaboradores identifiquen si lo encuentran en la calle; en el Isssteson parecería que abrieron la famosa caja de Pandora, y así podríamos seguir con cuando menos una media docena más de dependencias.

Dice por ahí un dicho que quien con jocoque se quema, hasta a la leche le sopla, y en este tema, los sonorenses hemos tenido en los dos últimos sexenios muy amarga experiencia. Tanto Guillermo Padrés como Claudia Pavlovich privilegiaron la amistad y compromiso sobre su responsabilidad ante la población. Sostuvieron, incluso durante todo su mandato a personajes cuya ineficiencia se hizo evidente a los pocos días de asumir el encargo, y eso, que en lo personal ambos mandatarios eufemísticamente lo calificaron como ‘lealtad’, no es otra cosa que corrupción.

En alguna ocasión, me parece que durante el 4º año de gobierno de Claudia Pavlovich, un buen amigo periodista le comentó a la gobernadora que según su óptica, el gabinete estatal requería de algunos ajustes y cambios, la respuesta de nuestra actual Cónsul en Barcelona, palabras más, palabras menos, fue la siguiente: "¿Y a quién quieres que quite? Ni modo que al Potrillo”.

Y no sólo no lo quitó, a pesar de los cientos de señalamientos de sirios y troyanos sobre su demostrada ineficiencia en el segundo puesto en importancia en la administración estatal, como premio, al terminar el sexenio le otorgó una Notaría.

¡Qué desgracia! (por decirlo con delicadeza), en Sonora tenemos más de una década sin un secretario de Gobierno que tenga capacidad y méritos para ostentar el cargo.

Y si eso, sostener en el cargo a una persona ineficiente que en buen castellano no es otra cosa que dilapidar los recursos que se otorgan al sostenimiento de la dependencia, lo cual lleva implícito obstaculizar la buena marcha en asuntos de interés general y programas de beneficio para la población, no es corrupción, no sé de que otra manera se le puede llamar.

¡Claro que es corrupción! Y corruptos son quienes designan y sostienen en el cargo a quienes no tienen capacidad, interés o voluntad para sacar adelante su encomienda. Tanto o más que quienes desfalcan al erario, o aprovechan la posición para beneficio personal.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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