La obesidad infantil no se abatirá por decreto

Día de publicación: 2022-04-26
Por: Feliciano J. Espriella



El día de ayer la diputada Alejandra López Noriega presentó una iniciativa que tiene como finalidad reformar la Ley de Niños, Niñas y Adolescentes del Estado de Sonora con la intención de establecer como obligatorias diversas medidas encaminadas a proteger la salud de infantes.

La diputada de filiación panista propone establecer la obligación de quienes ejercen la patria potestad, tutela o guarda y custodia, así como de las demás personas que tengan bajo su cuidado niñas, niños o adolescentes de brindarles alimentos sanos e inculcarles un estilo de vida saludable, previniendo con ello que continúe el preocupante aumento de obesidad, sobrepeso y en su caso enfermedades crónico-degenerativas que se generan como la diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares.

La iniciativa propone reformar el Código de Familia para el Estado de Sonora buscando que se contemple como violencia familiar las acciones u omisiones en el cuidado de la alimentación de los menores que los lleve a padecer sobrepeso y obesidad.

Sin duda alguna es muy loable la intencionalidad detrás de esta iniciativa que propone según las palabras de la misma diputada "medidas fuertes”, producto de una "lucha que viene librándose desde 2009, cuando propuse la llamada ‘Ley Chatarra’ cuya finalidad era prohibir la venta de comida chatarra en las escuelas”, dijo en su comparecencia, para luego agregar: "sabemos el daño que esos alimentos causan en los infantes; lamentablemente esto dejó de aplicarse en las escuelas, quedando como ley muerta y año con año la estadística crece en niños diabéticos con índices alarmantes”.

Creo que la diputada se refiere a la también conocida como Ley Churrumais, que establece la prohibición de vender a los niños productos chatarra en los expendios tanto de dentro como de las carretitas y changarros aledaños a las escuelas, la cuál nunca, pero nunca, funcionó, quedando, como reconoce abiertamente la legisladora, como ley muerta.

¿Y entonces?, si es mil veces más sencillo revisar y supervisar que establecimientos comerciales cumplan con una norma que impone sanciones, y aun así no se pudo lograr ningún buen resultado, ¿Cómo carambas se le va a hacer para saber con qué se alimenta a los niños dentro de los hogares?

 

La iniciativa también contempla reformar la Ley de Prevención y Atención de la Violencia Familiar donde se modifique el concepto de violencia familiar, para introducir la violencia nutricional, y que en la Ley de Salud se establezca la obligación del personal que compone el Sistema Estatal de Salud de dar aviso a las autoridades competentes cuando detecten un caso de sobrepeso, obesidad o enfermedad crónico-degenerativa en infantes, derivado de acciones u omisiones de los padres.

En lo personal no dudo de las buenas intenciones de la diputada López Noriega, pero creo que no toma en consideración la muy probable inoperatividad de sus propuestas. Analicemos un par de ellas:

1.        Si la Ley de Prevención y Atención de la Violencia Familiar fuera un poquito más eficaz que la popular carabina de Ambrosio, seguramente Sonora ya habría dejado de liderar nacionalmente los rubros de violencia de género y violencia intrafamiliar.

2.        Si los maestros nunca han denunciado a quienes dentro de los mismos planteles se pasan por el arco del triunfo la Ley Churrumais, ¿En verdad alguien cree que el personal del sistema de salud va a denunciar a los padres o tutores que les valga la salud u obesidad de los niños?

 

Gravísimo problema de salud pública

Estamos efectivamente ante un gravísimo problema de salud pública. Sonora tiene varios lustros ocupando los primeros lugares en los rankings de obesidad y diabetes, tanto en infantes como en adultos, lo cual, aunque no se haya reconocido públicamente, debe haber sido la causa que hayamos tenido en la entidad tasas de mortalidad muy superiores a la media nacional a consecuencia de la pandemia.

Las estadísticas de diabetes mellitus a nivel nacional son de 10.1%, y en Sonora se ubica en 11.2%. En hipertensión arterial, la tasa nacional es de 18.4 % y en Sonora de 24.6 %. Si bien la población mexicana refleja valores elevados de colesterol y triglicéridos 19.5%, en Sonora esta cifra ronda alrededor del 22%.

Según estudios realizados por el CIAD se sabe que, en promedio, la dieta de la población sonorense se constituye en un 34% a 41 % de grasa, lo que sobrepasa la recomendación diaria de ser menor al 30%.

El problema de fondo es la dieta del sonorense y esa no se va a modificar con leyes o decretos. Por eso vemos familias de obesos, no sólo el padre, la madre, o alguno de los hijos, sino la mayoría, y en muchas ocasiones todos y todas.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

 

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