La corrupción somos todos

Día de publicación: 2022-05-23
Por: Feliciano J. Espriella



 El título de la presente entrega es un parafraseo del slogan que en 1976 utilizó en su campaña por la presidencia de la República, el tristemente célebre expresidente José López Portillo y Pacheco, el cual se ha manejado profusamente. Frase que, por otra parte, aunque exagerada por generalizar, no está tampoco muy alejada de nuestra realidad.

A lo largo de nuestra historia moderna, México y los mexicanos nos hemos desenvuelto en un ambiente en que la corrupción forma parte de nuestra cotidianidad. En alguna ocasión, Enrique Peña Nieto cuando era presidente, declaró en público que en México la corrupción es un problema cultural.

Como es natural, se le fue encima medio mundo, en defensa principalmente de nuestros valores. Sin embargo, en aquella ocasión comenté en alguna publicación que el entonces presidente no estaba muy alejado de la realidad.

Me refiero esta vez al tema, porque el día de ayer, a través de dos grupos de WhatsApp, y también por conducto de un buen amigo, me llegó un video en el que dos tipos que encima de la ropa llevaban una especie de delantal con colores y el logotipo de Morena, son gravados cuando en el interior de una tienda de conveniencia uno de ellos guarda en dos ocasiones productos con evidente intención de no pagarlos, lo cual no sucede en virtud de que una voz femenina los delata.

Aunque hay detalles que me llaman la atención en cuanto a la veracidad del video, como es el hecho de que los empezaran a grabar antes de cometer la fechoría, no voy a envoletarme con el argumento de que es un montaje, algo muy frecuente en los terrenos de la política y acepto que todo fue real.

Esos dos tipos, además de corruptos son ladrones y como tal debieron de ser tratados, entregándolos a las autoridades. En los grupos me abstuve de hacer comentarios porque suelen suscitar debates estériles entre fanáticos de amlovers y amlofóbicos, que sólo provocan insultos y generan odios.

Pero en virtud de que el video trae su buena dosis de carga política y seguramente su difusión fue orquestada por el prianismo, a mi amigo un tanto festivamente le respondí lo siguiente:

"Qué ratas, debieron haberlos denunciado. Lo bueno es que los otros partidos políticos tienen sólo miembros impolutos, incapaces hasta de robarse un chicle. Lástima que seguirán todavía muchos años en la banca”.

En cuanto a los ladrones del video, todo se resolvió a su favor mediante el pago de los artículos que pensaban escamotear y se fueron tranquilamente. Eso se llama impunidad. Y la impunidad es precisamente el principal y más poderoso de los obstáculos para impedir que la corrupción en nuestro país se reduzca.

Mientras en cualquier parte del planeta, quien intente sustraer sin pagar un artículo, así sea un chicle o una laptop, es denunciado a las autoridades, detenido y seguramente sentenciado de acuerdo al monto de lo robado y a sus antecedentes criminales, aquí en México, en la mayoría de las ocasiones basta con que paguen. Como diría el barbaján de botas que algún malhadado día nos gobernó: pagas y te vas.

 La corrupción, a pesar de los esfuerzos del presidente por combatirla, sigue viva y muy activa en nuestro país y seguirá por mucho tiempo. A lo largo de los años, en todas las instancias de gobierno y en todos los poderes, formó parte muy importante en la operación de las instituciones.

Son cientos de miles o tal vez millones de funcionarios de gobierno que en menor o mayor medida se acostumbraron a que una parte de sus ingresos y consecuentemente de su modus vivendi, provenía de actos ilícitos, que van desde acelerar el trámite de un permiso, una mordida para evitar una infracción de tránsito, hasta millonarias mochadas para ganar una licitación.

Pero para que haya corruptos tendrá que haber necesariamente corruptores y allí es donde entramos el resto de la población, porque con contadísimas excepciones, el que más o el que menos, nos hemos visto frente a la necesidad de soltar un billetito para resolver algo.

¿Recuerdan cuándo hasta pasar un alfiler por la aduana estaba prohibido y para llegar de Nogales a Hermosillo había que cruzar por 4 garitas? Todos los que íbamos de compras, por pequeñas que fueran, sabíamos que no había de otra, en el camino de regreso tendríamos que dejar algunos dolaritos.

También cuando le pagamos a algún coyote para que nos tramite una licencia, placas o algún permiso de la índole que sea, lo más probable es que estemos cometiendo un acto de corrupción, porque esa persona, le participa a alguien parte de esos pagos para agilizar la tramitología

En fin, la frase "La corrupción somos todos”, por generalizar, es falsa y exagerada.

Pero no mucho.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

 

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