Viajar debiera ser una experiencia relajante…

Día de publicación: 2022-06-01
Por: Azalea Lizárraga



Dice una frase proverbial que cada uno habla de la feria como le va en ella. Por lo general, disfrutamos el momento, servicio o producto elegido, sin que cruce por nuestra mente agradecer a quienes lo hacen posible. ¿Por qué hacerlo? A fin de cuentas, estamos pagamos el precio estipulado para ello.

 

Pero cuando los contratiempos aparecen, nos acordamos hasta de la mamacita del proveedor y lo cantamos a los cuatro vientos. Admito que lo he hecho algunas veces, como una llamada de atención a la deficiencia en la calidad del producto o servicio y/o cuando ello afecta el flujo de la cotidianidad de mi vida.

 

Los proveedores de excelencia responden rápidamente para resolver el problema y solventar los contratiempos ocasionados, con disculpa de por medio. A los altaneros y prepotentes les vale, pero allí está nuestro rechazo verbal personal y/o colectivo para, cuando menos, sacar la indignación y molestia que se acumula en nuestro ronco pecho.

 

Con ello en mente, no me sorprendió el relato publicado por un usuario de Aeroméxico en el que describe, con lujo de detalles, el viacrucis que vivió con las demoras de vuelos que ocasionan pérdidas de conexiones, molestias por las largas esperas en los aeropuertos y la falta de sensibilidad de los prestadores de servicios que, cansados o abrumados por tanto reclamo, olvidan los buenos modales o protocolos de atención al cliente.  O como dicen algunos: "por lo que nos pagan, no da pa´ más… y hágale como quiera”.

 

Pudiera decirse que el usuario fue de los pocos afortunados que recibió apoyo para pernoctar, con alimentación y traslados incluidos por parte de la aerolínea. Que los prestadores de estos servicios suplementarios no respetaron los acuerdos pactados con la misma, por falta de profesionalismo o exceso de demanda, no le abona a la insatisfacción final del quejoso. Evidentemente solo incrementó su inconformidad y molestia.

 

El resultado vivencial dio pauta para que el afectado publicara a detalle una relatoría en diarios de circulación nacional. Entendible y justificado, no hay vuelta de hoja.

 

Esperemos que haya cumplido su cometido y alerte a la mayoría de las aerolíneas que lo prudente es que dejen de vender sobrecupo en sus vuelos, para facilitar así los tiempos de revisión y abordaje en aeropuertos ya rebasados por la demanda; pero también sobre la necesidad de capacitar a sus empleados en prácticas adecuadas de atención al cliente.

 

Por mi parte, los mayores dolores de cabeza, molestias e inconformidades en esos menesteres de viajar, lo he sufrido por parte de Volaris, una compañía que pichicatea la experiencia de volar y ante cualquier eventualidad, la decisión pocas veces es favorable para el usuario. Que si tu equipaje de mano pesa 11 kg y no los 10 reglamentarios, pagas o pagas; si se cancela el vuelo, emiten voucher para usarlo a futuro, olvídate de la devolución inmediata. ¿A quién le importa si te urge llegar a tu destino y/o no tienes recursos adicionales para cambiar de aerolínea?

                                                                                                                                             

A favor de Aeroméxico comparto la experiencia reciente de perder una conexión en México por demora en el vuelo anterior y, ante la incertidumbre de condiciones adecuadas para viajar de inmediato, la emisión de vouchers para pernoctar en hotel, alimentos y traslados incluidos, así como elección del horario del vuelo de regreso a Hermosillo.

 

Transición sin demoras adicionales, con la calidad en el servicio que distingue al hotel Camino Real, lo que nos permitió enfrentar adecuadamente los contratiempos que este tipo de imprevistos suscitan en la agenda personal y planes de trabajo.

 

Abro paréntesis para promocionar lo relajante e impresionante que resultó visitar Huasca de Ocampo. Un pintoresco pueblo en Hidalgo, de calles empedradas e innumerables sitios históricos, considerado el Primer Pueblo Mágico de México, que combina con espectaculares paisajes naturales en parques ecoturísticos, entre los cuales destacan los Prismas Basálticos, formaciones rocosas geométricas de basalto, resultantes del enfriamiento de lava volcánica derramada hace más de 500 millones de años, que al solidificarse y cuartearse por acción del agua y el viento, formaron estructuras hexagonales y pentagonales impresionantes por su tamaño y geometría.

 

Súmele usted que los prismas se aprecian bañados con varios saltos de agua provenientes de presas cercanas y tenemos ante nuestros ojos un espectáculo que quita el aliento y maravilla por sus detalles.  No extraña entonces que los prismas sean una joya de la naturaleza considerados como una de las 13 maravillas naturales de México, solo comparables a estructuras similares que existen en países como Islandia, Japón y Escocia.

 

Como cápsula cultural, los prismas basálticos de Huasca fueron estudiados desde el siglo XIX por el barón Alexander von Humboldt y el pintor Johann Moritz Rugendas, quienes produjeron numerosos dibujos y litografías que se encuentran en el Museo de Londres.

 

Para maravillarte con estos escenarios, solo tienes que sacar valor para cruzar un impresionante puente colgante de casi 40 mts de altura. A punto estuve de desistir en el intento, pero valió la pena sacar la casta y hacerlo.

 

azaleal@golfo.uson.mx

@Lourdesazalea

Ir arriba