Nada que festejar

Día de publicación: 2022-06-07
Por: Feliciano J. Espriella



El 7 de junio se celebra el Día de la Libertad de Expresión en México con el objeto (dicen) de destacar la trascendencia de una prensa libre e independiente para la democracia mexicana. Suena muy bonito, pero la realidad es que en nuestro país la prensa nunca ha sido libre y mucho menos independiente.

No hay, por lo tanto, como se afirma en el título de la presente entrega, nada que festejar, y me parece que es una realidad que se ha venido paulatinamente extendiendo. Hasta hace poco tiempo, el 7 de junio era un día en el que se realizaban grandes eventos y se agasajaba a dueños de medios, directores, periodistas, reporteros y fotógrafos de prensa por igual.

Diversas entidades gubernamentales lo festejaban con grandes comilongas y cenas en las que incluso rifaban una buena cantidad de obsequios que iban desde un pequeño artículo con valor de cien o doscientos pesos, smarphones, tabletas, laptops, aparatos domésticos entre los que no faltaba una descomunal TV inteligente de 50 o más pulgadas de tamaño, llegando incluso a incluir como primer premio hasta un automóvil nuevo. Todo eso ha venido quedando atrás y en la actualidad el 7 de junio pasa casi desapercibido.

La libertad de expresión es un derecho humano básico respaldado en los artículos 6 y 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Declaración de los Derechos Humanos.

El Art. 6º constitucional establece qué: "La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado”.

El párrafo inicial del artículo es muy claro, dice: "El derecho a la información será garantizado por el Estado”, lo que significa que protege la información y no a quienes la divulgan, en beneficio obviamente de quienes la reciben y no de quienes la emiten. Pero si hubiera alguna duda, el párrafo siguiente la esclarece totalmente. Señala lo siguiente:

"Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión”.

Por otra parte, el Art. 7º constitucional, sí se refiere específicamente a la prensa, y el primer párrafo lo inicia de la siguiente manera: "Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquiera materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta, que no tiene más límites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública”.

En lo referente a este artículo, en un sentido estricto, la libertad a la que se refiere y que puede englobarse en la frase "Libertad de prensa”, en México no existe y nunca ha existido. Tradicionalmente, la libertad a la que hace alusión el artículo se ha tomado como la ausencia de censura y presiones de cualquier tipo por parte del estado, lo que viene a ser una acepción muy limitada.

Si así fuera, tendría razón el presidente cuando afirma que actualmente tenemos en México una auténtica libertad de prensa, a tal grado, que a diario le recuerdan a su señora madre, hacen burla y escarnio de sus hijos y esposa, y lo insultan con todo tipo de improperios sin que nadie tenga consecuencias.

Sin embargo, la prensa tradicional, compuesta por la inmensa mayoría de los periódicos del país, radiodifusoras y televisoras, están evidentemente cooptadas por las oligarquías económicas, las cuales les marcan las líneas a seguir y el tipo de información que publican. Tienen vendidas sus conciencias al capital.

Lo anterior es muy lamentable, pero más lamentable aún es el hecho de que el grueso de la sociedad mexicana viva permanentemente desinformada, conociendo de la vida económica del país, el funcionamiento de las instituciones tanto gubernamentales como privadas, así como la vida y tendencias políticas, a través de sólo lo que se quiere y con el enfoque que conviene a los emisores.

No creo exagerar si afirmo que más de la mitad de la información que le llega a la sociedad mexicana, es falsa o cuando menos desinformada.

En este contexto, ante una prensa cooptada principalmente por agentes económicos y una sociedad que ve la vida con los ojos de otros, reitero lo que afirmo con la cabeza de esta entrega:

México y los mexicanos, el 7 de junio, no tenemos nada que festejar. Pero de cualquier manera, agradezco fraternalmente a los amigos que el día de ayer me enviaron un mensaje de felicitación.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

 

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