Los tiranos no salen por su propio pie…

Día de publicación: 2022-06-23
Por: Feliciano J. Espriella



¡Hay que echarlos!

Alejandro "Alito” Moreno es un tirano en el más amplio sentido del vocablo, el cual la Real Academia Española define de la siguiente manera: "adj. Dicho de una persona: Que abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, o que, simplemente, del que impone ese poder y superioridad en grado extraordinario”.

A lo largo de toda la historia de la humanidad han existido miles de tiranos de todo tipo, raza o colores, y que se sepa, ninguno ha dejado el poder de motu proprio. Siempre ha habido que echarlos. A punta de bayoneta, a balazos, con tanquetas y hasta con bombazos o, por grupos muy numerosos de sus oprimidos que terminaron por hartarse, y tumultuariamente se enfrentaron a las fuerzas de defensa del tirano.

Todos tienen algo en común: se aferran al poder y no lo sueltan aunque la gran mayoría de sus gobernados lo exija, también casi todos terminan mal, muy mal: asesinados, encarcelados o, a los que mejor les va, en el exilio.

Ante estos sujetos no hay más que dos sopas, la primera y más usual, es echarlos a la fuerza de la manera que se pueda, y la segunda es ejercer sobre ellos una presión tal, que no tengan más remedio que irse para evitarse malos mayores, siempre y cuando la presión proceda de grupos mayoritarios y no de élites, generalmente integradas por sujetos tan o más deleznables que quien pretenden derribar.

Y eso es lo que está pasando en el PRI. El pasado 14 de junio fueron a verlo varios ex presidentes del partido para qué, en virtud de los pésimos resultados electorales desde que asumió la presidencia y los escándalos de corrupción en los que semana a semana se envuelve el dirigente, por las buenas renunciara y convocara a elecciones.

 ¿El resultado? En este espacio el pasado día 15 lo comenté y se puede sintetizar en el siguiente párrafo:

Hay Alito para rato, y como lo ratificó después de la reunión, el dejará (si es que no encuentra alguna marranada que le permita quedarse más tiempo) la dirigencia nacional, hasta el 19 de agosto de 2023, "ni un día antes, ni un día después", les restregó en el rostro, según declaró la expresidenta Dulce María Sauri Riancho, al término de la reunión.

Los mandó a chiflar a su mauser, como decimos coloquialmente y se fueron con cajas destempladas. Además, de hecho lo exhibieron y seguramente ofendieron al negarse a la foto después de la reunión.

Pues bien, como todos ellos y ellas tienen un caparazón más grueso e impenetrable que la bóveda principal del Banco de México, ayer le enviaron una nueva misiva en la que urgieron al dirigente a reunirse de nuevo para abordar temas centrales como la renovación de los órganos de dirección del partido y la propia elección "oportuna” de la persona que deberá suceder al ex gobernador de Campeche.

En esta ocasión fueron diez firmantes, nueve ex presidentes del PRI: Claudia Ruiz Massieu Salinas, Carolina Monroy Del Mazo, Manlio Fabio Beltrones Rivera, César Camacho Quiroz, Pedro Joaquín Coldwell, Beatriz Paredes Rangel, Roberto Madrazo Pintado, Dulce María Sauri Riancho, Humberto Roque Villanueva y también Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador de la fracción priísta en el Senado.

Sin embargo, aunque la mayoría, si no es que todas y todos son maestros en engañar, enredar, enmarañar y embaucar a quién se les ponga enfrente, en esta ocasión pecaron de ingenuidad y con toda la candidez que nunca han tenido, le señalan al tal Alito su verdadero propósito: asegurarse que se largue en la fecha que estatutariamente termina su período. En el siguiente párrafo de la carta se aprecia claramente:

"Toda vez que nuestro encuentro derivó en una serie de asuntos pendientes que es importante atender a la brevedad, dado que cobran relevancia en el clima político presente de nuestra organización, como la renovación incluyente de distintos órganos de dirección política deliberativa y ejecutiva del Partido y la convocatoria para la renovación oportuna de la dirigencia nacional, le dirigimos esta comunicación con el fin de sostener una nueva reunión de seguimiento que permita concretar una ruta de acciones y los medios para su cumplimiento”.

"Renovación oportuna” en buen castellano significa ni más ni menos que a la hora y el día señalado. Y aquí es dónde la puerca torcerá de nuevo el rabo, porque según lo que he visto y conozco de Alito Moreno, infiero que no tiene ni la más remota intención de dejar la dirigencia antes de que se designe al candidato presidencial de la alianza propiedad de Claudioequis, en virtud de que él buscará ser el ungido, o cuando menos colocarse en una pluri en el Senado, lo que le aseguraría seis años más de impunidad. Tiene demasiada cola que le pisen y cientos de cadáveres en el closet para dejar que se le venga el mundo encima.

Pero a pesar del montón, de que algunos de dichos personajes tienen más mañas que él y seguramente lo inspiraron en los temas de rapiña y corrupción, Alito sabe bien que no tienen ninguna autoridad moral para presionar mucho y, sobre todo, que su ascendencia sobre el grueso de militantes es mínima, de hecho, algunos son tan repudiados como el propio Moreno.

Son muy poquitos para que ejerzan presión suficiente, con una trayectoria demasiada oscura y desprestigio equiparable al del tal Alito.

Están destinados al fracaso.

 

Por hoy fue todo. Gracias por su tolerancia y hasta la próxima.

 

Twitter: @fjespriella

Correo: felicianoespriella@gmail.com

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