Ciclos en la política

Día de publicación: 2022-07-13
Por: Azalea Lizárraga



Hace ya algunos ayeres, cuando el tricolor era el partido hegemónico en Sonora y la oposición hacía sus pininos impulsando candidatos en municipios pequeños, era común pensar que el pueblo no iba a progresar si el alcalde era de un color partidista diferente al del gobernador.  Era premisa casi aceptada por la población y, de esta forma, el tricolor arrasaba en las votaciones. El miedo no andaba en burro… no fuera siendo que los apoyos no llegaran al municipio.

Esa era la tónica imperante, hasta que iniciaron las escisiones en los senos de los principales partidos y empezó la migración interpartidaria; con los tránsfugas o mercenarios de la política, les llamaban entonces. Empezamos así a ver el crecimiento de la oposición, llámese, PAN, PRD, o los nuevos partidos emergentes que hoy en día las mandan cantar, junto con Morena en el gobierno federal y que "amenza” con pintar de guinda el escenario político nacional; claro, sin dejar de lado al partido Movimiento Ciudadano que gobierna estados pujantes como Jalisco y Nuevo León.

En Sonora, por ejemplo, el gobernador Alfonso Durazo ganó con las siglas de Morena, aunque habría que recordar que trae un interesante pasado político en el tricolor y un efímero paso por las filas del PAN y PRD. A nivel local, Antonio Astiazarán se formó también en las filas del PRI, del que salió hará apenas seis años atrás para emigrar al blanquiazul y convertirse hoy, paradójicamente con las siglas de la Alianza PRI-PAN-PRD, en el presidente municipal de la capital sonorense.

Contrario a lo que se pensaba años atrás, El Toño ha hecho una mancuerna interesante, eficiente y efectiva con el gobernador Durazo y han logrado aterrizar acuerdos para atraer obra y mejorar los servicios públicos que la población demanda como prioritarios. Un gobierno municipal que tiende puentes y extiende la mano para beneficio de sus gobernados. El origen partidario de las puertas que toca el alcalde en su afán por sacar la chamba que le encomendamos los hermosillenses, no distingue colores; le da lo mismo que sean apoyos federales, estatales o de iniciativa privada; que   estén pintados de guinda, albiazul o tricolor; a nivel nacional o internacional. Lo importante es sumar y bajar recursos para todos.

Y eso es lo que quisiéramos los ciudadanos, servidores públicos que sepan desprenderse del yugo del color que los hizo llegar a determinado cargo político y se aboquen a ejercer las funciones para el que fueron electos, no para preparar la liana con la que llegarán al siguiente nivel. Pero esa es ya otra historia.

Pareciera ser también que la tónica política mandata el cambio de estafeta bajo el argumento de que el partido en el que se milita no genera la condiciones para el pleno desarrollo, ya sea porque no se les hizo ser candidatos o el partido tomó un rumbo cuestionable. La militancia sumisa que aceptaba sin chistar las decisiones cupulares está desdibujándose, para bien y para mal.

En esta semana, dos prominentes figuras del PRI, ambos diputados plurinominales en la actual legislatura, Natalia Rivera Grijalva y Ernesto de Lucas Hopkins, renunciaron a su militancia tricolor por razones muy similares. Al considerar que "las cosas no cambian por si solas, se hacen en equipo, con generosidad, visión, rumbo y proyecto” y como "lo que ahora se vive (en el PRI) es una derrota de espíritu”, era momento de "buscar otros espacios  para continuar en la incansable tarea de edificar, hacer lo que es su vocación… y trascender con respeto y dignidad”.

Palabras más, palabras menos, ambos políticos manifiestan seguirán activos, pero desde la trinchera que, todo parece indicar, Movimiento Ciudadano les ofrece para volver a empezar a construir puentes; "sin polarización oficialista…”, dijo El Pato, lo que sea que esto signifique.

Epítetos de todos sabores y descalificaciones a ultranza les han llovido por las redes sociales y medios de comunicación, sin que ello logre inmutarlos o iniciar una campaña de contraataque a los mismos. Están en los medios, sí; pero explicando sus razones y su verdad.

Entendible los comentarios de los amigos y correligionarios con los que ya no compartirán más un futuro político. Esperemos que prevalezca la cordura y acepten que ya nadie puede ostentarse como poseedor de la verdad absoluta. En política todo es relativo y depende del color del cristal con que se mira.

La diputada Rosa Elena Trujillo, quien se reunió el pasado viernes con el Grupo Madrugadores de Hermosillo para difundir la agenda legislativa de Movimiento Ciudadano, a pregunta expresa manifestó su complacencia por la posible integración de ambos diputados a MC, especialmente de Natalia Rivera, a quien considera una mujer muy inteligente, responsable y congruente, con una disposición al trabajo en equipo innegable, independientemente de colores partidistas.

Aunque la denostación también sea signo de los nuevos tiempos, valdría la pena recordar al poeta  Salvador Díaz Mirón: "Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!” y analizar cuántos políticos pueden presumir de ello. Muy pocos, creo yo.

azaleal@golfo.uson.mx

@Lourdesazalea

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